Día tras día

En buena hora

Adiós al ministro Soria después de tantos enredos y mentiras

16.04.2016 | 00:25
En buena hora

En la consciencia colectiva de España, y no solo de España, sino de todo el mundo, existen dos certezas: que todos los políticos mienten, atendiendo a sus intereses personales y del partido del que forman parte, y de que todos los políticos son iguales, más o menos. Pero en unos países son más permisivos que otros al respecto, y las mentiras tienen mayor recorrido. Hasta que la falsedad es tan evidente que ya no queda otro remedio que obrar en consecuencia.

Es lo ocurrido con el hasta ahora ministro de Industria, José Manuel Soria, que ha tenido que renunciar al cargo, tras ser pillado una y otra vez enredando una madeja de constantes mentiras de la que ya no pudo salir. Hasta su partido, el PP, ha tenido que intervenir mostrándose incrédulo con sus explicaciones y presumiblemente obligándole a la dimisión. A lo de los papeles de Panamá se fueron uniendo, y con pruebas fehacientes, sociedades en otros paraísos fiscales.

Llueve sobre mojado porque antes fue otro miembro del Gobierno, Ana Mato, la que hubo de salir del Ejecutivo por sus salpicaduras con el Gürtel, uno de los escándalos de corrupción más sonados, aunque el inefable Rajoy la mantuvo mucho tiempo, contra viento y marea, continuando así esa pugna encarnizada que parece mantener con Zapatero por ver quien pasa a ser el peor presidente de Gobierno, aunque al menos en cuanto a lo de la brevedad lo va a ganar.

En fin, que el asunto parece resuelto mientras se camina ya decididamente hacia las elecciones de junio, con todos los partidos preparando o haciendo sus precampañas, a la expensa de los nuevos casos de corrupción que en goteo imparable irán surgiendo en el tiempo que falta. No está relacionado, de entrada, con los partidos, pero el secretario de Manos Limpias, ese sindicato o lo que sea, especializado en graves denuncias contra los poderosos de uno y otro lado, ha sido detenido acusado de intento de extorsión a los grandes bancos, a los que supuestamente pedía dinero, mucho dinero, por retirar la denuncia contra la infanta Cristina. Y, por supuesto, queda pendiente Granada.

El alcalde de aquella ciudad andaluza, una clásico del PP según se cuenta, ha asegurado en rueda de prensa que ni siquiera sabe de que se lo acusa, lo mismo que su concejal de Urbanismo. Pero el hecho es que antiguos terrenos de propiedad municipal son ahora un gran complejo comercial. Políticos y constructores siempre presentes en recalificaciones y tramas de corrupción, no suele fallar. No solo eso, porque igualmente el hecho es que el PP gobierna allí gracias al apoyo de Ciudadanos, adalid de la buena praxis política, por lo que si no se retira al regidor imputado, habrá moción de censura.

Se va a ver si el PP traga, aunque parece que sí, entre otras razones por mantener viva la posibilidad de que tras las elecciones pueda realizarse su soñado acuerdo con los de Rivera para seguir en la Moncloa. Puede incluso que ese haya sido el motivo que ha obligado al cese de Soria, que se retira de la política, en buena hora, y abandona también el escaño y la jefatura de la derecha en Canarias.

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