La columna del lector

Neoliberalismo y prostitución

14.04.2016 | 00:12

Estos días Francia se ha unido a Suecia, Noruega e Italia en sus modelos de intervenir punitivamente sobre el cliente de prostitución para influir sobre dicha actividad. Suele ser muy cierto lo de que sin clientes un negocio va mal y puede tener que acabar cerrando, desapareciendo. Si no se venden periódicos debido a la influencia de las nuevas tecnologías en el acceso a la información es normal que desaparezcan, como está pasando, los típicos quioscos de prensa que hasta hace poco se encontraban cada pocas calles. Ahora la gente se queda en casa frente al ordenador y sin gastar un céntimo acceden multitud de periódicos electrónicos de todo el mundo. Es cierto que comenzar penando el consumo de prostitución es un paso para acabar con ese mercado. Pero no es suficiente, pues cuantas cosas se intentaron prohibir poniendo penas a los que las hacían o consumían y acababan haciéndose igual, pero más a escondidas. Ahora puede que "no se vaya de putas" por miedo a la sanción, pero se quedan en casa consumiendo, sin gastar un céntimo, sexo a través del ordenador. Por eso las políticas dirigidas a educar a los hombres para no consumir prostitución, unidas a esas penas, y creando una nueva masculinidad son muy necesarias, son el paso imprescindible. Si no educamos y solo imponemos penas, puede llegar un nuevo Gobierno, con un político con valores distintos y eliminar dichas penas para liberalizar el mercado del sexo. Pero si tenemos una sociedad educada, aunque vengan gobernantes de moral cuestionable las mujeres, en este caso, siempre saldrán ganando, ya que los derechos van y vienen, pero lo que somos no.

Quizá se olvide un dato importantísimo: que vivimos en un sistema que crea la necesidad de consumir cosas que no necesitamos ni conocemos. Es uno de los medidores de la pobreza relativa. El no contar con un "smartphone" última generación aquí puede crearnos ansiedad, mientras que en ciertos países lo único que crea ansiedad es no llevarte un plato de comida a la boca. El capitalismo neoliberal crea necesidades de consumo. ¿Necesitamos consumir sexo? ¿Nos hacen sentir la necesidad de consumir sexo? Yo afirmaría que sí, y eso es lo que aviva el mercado de la prostitución. Así, humildemente, desde mi experiencia académica y laboral, yo propondría determinadas áreas de acción, aunque hay muchas más:

1. Es necesario actuar sobre los programas de televisión y la cantidad de sexo que venden. Hoy todo está sexualizado al máximo. No solo eso, en ocasiones vejan a las mujer. Después de viajar por países europeos, uno ve las barbaridades que se hace con las mujeres. En determinada ocasión veía un programa en Italia donde el presentador tenía bajo su mesa una jaula de cristal y dentro a una o dos mujeres medio desnudas. No daba crédito. Eso son casos extremos, de acuerdo, pero existe una cantidad de programas basura, de clara ausencia de nivel cultural, donde las mujeres juegan papeles criticables. También, siguiendo con el mundo de las pantallas, hay que tomar medidas en el cine que exige a la mujer un uso de su cuerpo sexista, incluso desnudándolo, cuando al hombre no se le exige, o se exige mucho menos como demuestran estudios. Estos días ha aparecido un estudio que concluía que Hollywood es sexista y machista.

2. Ofrecer alternativas laborales a las mujeres que declaran que realizan esa actividad para poder vivir. No es cuestión de legalizar la prostitución y verla como una profesión más como pretende algún partido político nuevo de nuestro país (hay ideologías políticas que solo quieren liberalizar todo en el mercado, otras pretenden educar). El sistema se aprovecha de su cuerpo para darle dinero. ¿O es que pretenden crear la "FP o Grado Universitario de Trabajos Sexuales"? ¿Aceptarían que su hija hiciera esos estudios? ¿O su hijo? (Ya que con la igualdad de género también tendrían derecho) Y ¿cuáles serían las asignaturas? ¿Ser sumisa en todo momento, hacer lo que el cliente quiera, olvidarte de ti misma mientras que otra persona te cosifica para usarte durante un rato? ¿Conocer las marcas de condones? ¿Conocer técnicas sexuales de alrededor del mundo?

3. Actuar contundentemente contra proxenetas, explotadores y negocios. El sistema vende a los y las migrantes un mundo supuestamente mejor, pero al llegar aquí se encuentran entregadas y entregados a un mundo de mafias, abusos, deudas, etc.

Se puede conseguir cambiar las cosas con educación. La educación es lo más importante, estoy absolutamente convencido, soy un firme defensor de esa idea. Y para ello hay que apartar a los reaccionarios que impiden la evolución de nuestras sociedades. Algunos de esos reaccionarios son los que dicen que "la prostitución ha existido siempre desde la antigüedad, no se puede cambiar la naturaleza humana". Muchas cosas existieron desde siempre y se han ido cambiando. Y por otro lado, como decía cierto científico social: el hombre no tiene naturaleza. Una semilla si tiene naturaleza, la semilla está destinada a ser una cosa concreta, pero el hombre será aquello para lo que se le eduque y se le prepare. Como decía mi profesora, y ahora colega, Soledad Murillo: "El hombre no es un depredador (de mujeres, refiriéndose a la violencia machista) por naturaleza". En un principio es necesario acompañarse de medidas punitivas, pero quizá en varias generaciones esas medidas punitivas queden en desuso porque se viva en una sociedad algo "mejor", consciente de lo relativo de este término. Que la cosificación del cuerpo no sea vista como algo normal, que llegada una edad y envejecido por los años no sea considerado inútil. Porque nadie nacemos para que se nos use por dinero como se ha hecho durante toda la historia con la mujer. Pensemos siempre esto: ¿quién fue el primer hombre que decidió apropiarse del cuerpo de la mujer? Desde entonces se ha querido hacer creer que la mujer no es dueña de su cuerpo y que ha de vivir sin ofender al resto de la sociedad, o sea, al hombre. Se le impusieron normas de comportamiento, religiosas, laborales y sociales. Se le enseñó a vestir, a callarse, a vivir en su parte de la casa a parte de la sociedad, se le adiestró a quebrantar su cuerpo con la excusa de ser más bella (corsetes para hacerle una cintura mas fina que le apretaban las costillas y no la dejaban respirar, pies vendados que rompían sus huesos para tener pies más pequeños y no poder andar, o collares que alargaban sus cuellos para hacerlas más bellas pero que si se les quita mueren al quebrarse el cuello, religiones que les dicen que hacer y como vestir).

Repito, ¿quién fue el primer hombre que decidió apropiarse del cuerpo de la mujer? Quizá ese fue el primer proxeneta que dio paso a la prostitución. Esto son unas líneas para un periódico y queda mucho por decir.

Raúl Reloba Ferrero (Salamanca)

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