Día tras día

El que faltaba

Conde, otra vez detenido, siempre ha echado la culpa de todo a Aznar y González

13.04.2016 | 00:10
El que faltaba

En aquella España de la socialdemocracia de Felipe González donde un ministro llegó a afirmar que este era el país en el que más pronto y más fácilmente podía alguien hacerse rico, pero rico hasta la inmensidad, brillaba como una estrella social de primera magnitud y gran esplendor el banquero Mario Conde, presidente de Banesto, inversor en medios de comunicación, abogado del Estado, que en muy pocos años había pasado del anonimato al pelotazo que le hacía multimillonario. Arrogante, engominado, relacionado con lo mejor de lo mejor, se había convertido en un ídolo público, en un triunfador total, y el presente se le hacía ya pequeño, lo cual despertaba el recelo de los políticos, tanto de la izquierda como de la derecha, que veían en el banquero, con poco más de 40 años de edad, un riesgo cierto si un día daba el paso a la política, a lo cual era animado desde muchos lados.

Hasta que surgió la parte oscura de la brillante historia y el entonces mítico Mario Conde fue detenido un día, precisamente el día de Inocentes de 1993, como responsable de un agujero de 600 millones en el banco que presidía y del que fue apartado. Comenzaba el tiempo de la desmitificación y de la realidad, lejos de los honores y oropeles anteriores. Estuvo en la cárcel en dos ocasiones tras haber sido condenado en todas las instancias. Escribió algunos libros en los que intentaba explicar lo ocurrido, pero sus explicaciones no resultaban nada convincentes. Aseguraba que esos tantos millones de pesetas se habían ido en pagar a "lobys" mediadores de cara a conseguir mejoras de futuro para su banco. Pero, al parecer, el dinero había salido del banco, presuntamente con destino a paraísos fiscales. Y ahora, los hechos parecen demostrarlo. Conde ha sido detenido, lo mismo que sus hijos, y otras personas de su ámbito familiar, acusado de blanqueo por repatriar a España, desde Suiza y otros paraísos fiscales, l4 millones de euros, procedentes de Banesto, a través de sociedades interpuestas, un tema sobre el que precisamente el exbanquero se había pronunciado hace unos días al opinar sobre los papeles de Panamá y asegurar que era un disparate que el tener una sociedad fuera se considerase un delito.

Pero es que además resulta que Conde es ahora mismo uno de los principales deudores a la Hacienda pública pues debe casi diez millones de euros al fisco. Menos mal que en su posterior intento de entrada a la ancha política nacional, primero a través del CDS y luego de un partido de creación propia con el que se presentó en Galicia, su tierra natal, constituyó un fracaso. En sus escritos siempre ha echado la culpa de todo a González y a Aznar, creadores de la intriga que le llevó a prisión. Pero como en todos los grandes escándalos de corrupción que se padecen, el dinero nunca aparece y siempre está a buen recaudo. Conde era el que faltaba en este país de los Urdangarín, Bárcenas, Correa, Granados, Matas y otros ya incontables mamporreros del dinero público. Por cierto, que ahora los papeles de Panamá revelan que el ministro de Industria, el polémico Soria, también ha tenido una sociedad opaca de esas. No hace muchos días decía que los implicados tenían que dar una justificación. Pues eso.

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