Yo soy belga

Los últimos atentados han servido para hacer aflorar el europeísmo solidario y fraterno

28.03.2016 | 00:25
Yo soy belga

Hoy, ahora, estos días; yo soy belga y europeo. Más que nunca. Y si todos fuimos franceses la anterior vez, y si antes todos fuimos Charlie Hebdo; ahora no es para menos. Esta ha sido y es, por desgracia, otra de las ocasiones en que somos y nos sentimos europeos, que sentimos que formamos parte del pueblo europeo, que sentimos que Europa existe y que es algo muy grande. Frente al euroescepticismo de carácter monetario-financiero básicamente, hoy, a pocos días de los atentados en el corazón de ese gran estado o estado de naciones que es la UE, prevalece y debe prevalecer el europeísmo solidario y fraterno con las víctimas y con el pueblo belga, que forma parte del pueblo europeo. El epicentro de Europa, Bruselas, se tiñó de sangre, en un duro golpe al lugar desde donde se nos administra y gobierna, desde donde se nos legisla y desde donde se nos conceden normas o directrices y también subvenciones o ayudas económicas.

Lamentablemente, muertos y heridos mediante, esta resultó una de las ocasiones en que el europeísmo se ha unido, se ha reforzado, se ha organizado contra la amenaza del fanatismo y del terror. Los principios sociales universales (originariamente europeos, más concretamente, revolucionarios franceses) de la libertad, la igualdad y la fraternidad han cobrado estos días más vida y sentido. Principios que se originaron contra el despotismo, la extorsión, la injusticia y la tiranía han de ser contrapuestos para vencer a otro tipo de despotismo y a otra clase de tiranía: el terrorismo. Pero hay que hacerlo todos unidos en una misma dirección y coordinados: ciudadanos, políticos, militares y policías de toda Europa. Porque toda Europa sin excepciones está amenazada.

Pésame sentido y solidario a Bélgica, país con el que tenemos, además, lazos históricos y sentimentales. Dolor por el horror. Comprensión, pena, compasión. Deseo de justicia pero sin ley de Talión, que la violencia genera más violencia, luchar con las herramientas legales al alcance: coordinación política, conjunta actividad policial, uniforme acción judicial, leyes penales o criminales, control fronterizo, rigurosidad administrativa, investigación y seguimiento personalizados, espionaje, diplomacia.

Ahora, todos somos europeos, todos somos belgas. Debemos seguir siéndolo y no olvidar. Todos somos belgas. Y yo, el primero. Yo soy belga, ¿y tú?

(*) Ciberperiodista y blogger

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