La columna del lector

Entre la protesta y el compromiso

19.03.2016 | 00:16

Echando un vistazo a escritos académicos el otro día he visto titulares como: "Garantizar la gobernabilidad o defender a la clase trabajadora" (y a la no trabajadora sumaría yo, pues los parados son muchos hoy día); o también: "Entre la protesta y el compromiso". Ambos se referían en su contenido a la posibilidad de que las izquierdas formen gobiernos más o menos estables y no se queden solo en reivindicaciones callejeras, revoluciones, acampadas, etc. La situación actual de incapacidad de formar gobierno en nuestro país ha llevado a sociólogos y politólogos, además de charlatanes de todo tipo, a querer opinar y dar predicciones. Yo quizá caiga en esa tentación con este escrito de opinión. Es la primera vez que escribo de política real, aunque como científico social seguramente habré tratado y trataré muchos temas que estén relacionados directamente con las políticas que se llevan a cabo, que no con la política.

Antes de nada, hay que recordar que la izquierda es una ideología internacionalista, sí, pero que en cada lugar del mundo ha seguido unos derroteros muy distintos. Por izquierda se puede entender Comunismo, Socialismo, Socialdemocracia, nuevos movimientos de izquierda que se basan en una perspectiva ecologista o animalista (aunque esto es un poco contradictorio ya que el ecologismo pretende poner el entorno natural como el centro del que surgen sus políticas, mientras que para la izquierda clásica el centro es la regulación de la economía y de la sociedad desde una visión antropocéntrica donde el Estado lo regula todo), y las variantes de estos. La izquierda también ha tenido sus dictaduras (Maoísmo, Stalinismo, etc). Y como es universal y con muchas opciones yo a la que me voy a referir es a la izquierda democrática europea, clásicamente conocida como Socialdemocracia y a las variantes más radicales surgidas de esta debido a la pérdida de ciertos valores de aquella (Syriza, Podemos, etc). Hay que recordar que curiosamente escribimos para el periódico de Zamora, la única capital de provincia de España con gobierno de Izquierda Unida, un gobierno a la izquierda de la izquierda. Pero, ¿Es posible un gobierno "real" de izquierdas en una sociedad occidental enclavada dentro de la neoliberal Unión Europea, como es la española? ¿Es posible otro tipo de sistema económico, social y político alternativo en Europa que facilitara lo anterior?

Europa se basa en un modelo noeliberal donde la evolución del sistema capitalista de mercado está tomando una dirección poco deseable. Conocida es la necesidad de andar hacia un nuevo modelo económico que, entre otras variables, no se base en el crecimiento ilimitado e insostenible que persigue el susodicho capitalismo. ¿Entonces, es posible, como decía, en este contexto un gobierno español alternativo real de izquierdas? Tengo que decir que en la actualidad no es posible. No si no se cambia Europa ya que esta nos sanciona si nos desviamos de la voluntad de sus bancos y de los políticos que la dirigen presionados por aquellos, y hay que apuntar que desde el este de Europa la extrema derecha llega con fuerza. Standar and Poors y otras nos sancionan si hacemos que la gente viva mejor, debate a parte sobre qué es hacer que la gente viva mejor. Es curioso, pero cuanto peor vive la gente (hablando de derechos laborales por ejemplo) mejor suelen puntuar esas agencias y viceversa.

En este contexto la Unión Europea ahoga a los partidos de izquierdas. Estos idean un programa con el que prometen a sus votantes, pero cuando llega la hora de gobernar se enfrentan a las presiones de Bruselas que les controla el gasto y determinadas acciones clave para un gobierno de izquierda. Les avisan que hay que seguir con los recortes, cuando nuestra izquierda es supuestamente lo contrario. Ejemplos donde gobierna algún tipo de izquierda: Grecia, hundimiento del Pasok por seguir las órdenes de Europa, además de unirse a la derecha, aparición de una izquierda más radical que ha tenido que dejar todas sus promesas y someterse; Francia, Hollande que era la esperanza de los que querían una alternativa frente a Merkel, se ha visto obligado a girar a la derecha con la consecuente pérdida de popularidad y pérdida de voto pasando a ser el tercer partido. aparición de un partido radical de derechas (Le Pen); Italia, Renzi se esconde tras cierto populismo para llevar a cabo las mismas obligaciones de reformas ordenadas desde Europa mientras la gente lo critica y el paro sube, aparición del partido populista de Beppe Grillo; Portugal vive presionado por su intento de hacer políticas de izquierdas. ¿Y en España? Pues en España estamos enfrascados en continuas apariciones en los medios de los políticos mostrando su incapacidad para formar gobierno, aparición de Podemos. En todos los lugares donde la izquierda ha dejado de hacer su papel acaba apareciendo un partido nuevo "radical".

En provincias como Zamora no se ven tan claras las diferencias entre izquierdas y derechas, por ejemplo con el caciquismo que proviene tanto de la izquierda como de la derecha, obligando a muchos a la emigración. Pero de cara al gobierno nacional me apena ver que la Socialdemocracia se debate en su interior en irse hacia la derecha en vez de recuperar y apaciguar a su ala izquierda, los trabajadores empobrecidos, los parados, los dependientes, los inmigrantes, los emigrados, los indignados que se ven forzados a crear un partido nuevo. Un gobierno de izquierdas es bueno, sobre todo dentro de la Unión Europea, un organismo superior que puede evitar los excesos a los que llegan los gobiernos llamados de izquierdas en otros lugares: URSS, Venezuela, Corea del Norte, etc, y que a la misma vez transforme a la misma Unión Europea haciéndola más de la gente. Y a un gobierno de izquierdas no le tiene que molestar ese control pues en la izquierda al fin y al cabo uno de sus principios es el control de todo por parte del Estado. Cuatro décadas de democracia nos demuestran que la izquierda democrática es deseable. Muchos son los triunfos conseguidos en derechos, sanidad, educación, igualdad. El país la necesita para empezar a desarrollar políticas que nos hagan vivir mejor creando empleo, evitando privatizaciones en educación y sanidad, acabando con la lacra de la corrupción, invirtiendo en industrias sostenibles y en I+D+i que nos hagan un país puntero y con empleo, etc. Si quieren pueden. Otra cosa son las ambiciones personales y partidistas que se esconden tras discursos trasnochados para levantar pasiones innecesarias de levantar pues esas contiendas hace décadas que acabaron.

Raúl Reloba Ferrero (Salamanca)

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