Antonio de Quiñones

Un zamorano que luchó junto a Hernán Cortés

12.03.2016 | 23:55
Antonio de Quiñones

Cuando Hernán Cortés se embarcó para la conquista de México, entre los muchos acompañantes que llevaba iba el zamorano Antonio de Quiñones, del que se cuenta que un 26 de junio de 1522, allá en la isla Tercera, recién conquistada, se enzarzó en una pelea con otro ciudadano para disputarle el amor de una bella indígena, de resultas de aquella disputa nuestro paisano salió malherido de una navajada que le asestó su contrario en la cabeza. Quiñones anduvo una temporada con la cabeza vendada y no sabemos si además perdería los favores de la nativa.

Lo cierto es que, cuando al fin pudo salir de la isla Tercera, vino a cumplir la comisión que le había encargado Cortés, de traer a España dos navíos con valiosa carga para el emperador con ochenta y ocho mil pesos castellanos de oro y la recámara de Moctezuma, que debía ser una preciosa joya que todavía hoy podría considerarse como uno de los diez tesoros más valiosos del mundo, pero que no sabemos dónde andará, porque existe una leyenda en la que se dice que los españoles llegaron a ver el extraordinario tesoro de Moctezuma y fue con ocasión de construir una capilla dentro del propio palacio del rey azteca. Según cuenta esta tradición, los albañiles encargados de construir la capilla hallaron una puerta de madera cubierta y encalada para pasar desapercibida. La abrieron y en su interior estaban las inmensas riquezas que el caudillo azteca había recibido de su padre. Continúa la leyenda refiriendo que solamente Cortés y algunos de sus más allegados, entraron en la cámara del tesoro y que tras quedar fascinados por tanta riqueza, se ordenó cerrar nuevamente la puerta y no comentar con nadie lo ocurrido.

También se dice que Moctezuma dio a Cortés 158 piezas y un valioso penacho, en forma de regalo para el rey Carlos V. Así estas piezas fueron inventariadas y enviadas a Europa, a Alemania, donde en ese momento residía el rey. El penacho fue olvidado y muchos años después fue descubierto, restaurado y colocado en el Museo de Etnología de Viena. Y a España vino el señor Quiñones que era un hombre "de pelo en pecho" como lo atestigua el haber dado custodia a su paisano Antonio Villafañe, a quien había condenado a muerte Hernán Cortés por desleal y felón. El capitán Antonio de Quiñones, hombre de confianza de Hernán Cortés, murió peleando contra los corsarios franceses en 1523.

En aquel año de 1522 Hernán Cortés fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España, nombre que dieron los conquistadores al territorio mexicano. Sin embargo, la Corona española, ya en manos de Carlos V, practicó una política de recortes de los poderes de los conquistadores para controlar más directamente las Indias; funcionarios reales aparecieron en México enviados para compartir la autoridad de Cortés, hasta que, en 1528, Cortés fue destituido y enviado a la península.

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