Rodrigo Godínez Brochero

Un personaje que dejó huella en Zamora

11.03.2016 | 00:17
Rodrigo Godínez Brochero

Cuando el rey de España Carlos II, "El Hechizado", nombró en 1681 en calidad de gobernador de la provincia de Zamora a don Rodrigo Godínez Brochero, maestre de campo, nos envió a una persona muy influyente a juzgar por el currículum que hemos podido conocer de este hombre.

Queriendo premiar los buenos servicios de don Rodrigo, fue nombrado gobernador de Buenos Aires, pero esta ciudad que le profesaba un gran cariño pidió al rey que le dejara en el gobierno de Zamora, cosa que fue concedida, si bien el monarca le confirió accidentalmente el de la frontera de Portugal, con los títulos de general de Artillería y de Batalla, extendiéndolo a la Puebla de Sanabria y añadiendo a su persona los cargos de superintendente y administrador general de rentas generales y servicio de Millones.

Posteriormente, a don Rodrigo, que debía ser una lumbrera, muy del agrado del soberano, le nombró gobernador de Mesina en 1684 y los zamoranos se quedaron sin aquel gobernador que dejó aquí gratos recuerdos de su gestión.

De su nombramiento para el Gobierno de Buenos Aires conviene recordar que aquellas tierras dependían en aquella época del Virreinato de Perú. Durante algunos años los "porteños" sufrieron todo tipo de necesidades; estaban alejados de todo centro comercial importante, no existían ninguno de los elementos necesarios para mantener el estilo de vida europeo y no podían fabricarlos en la ciudad. La Corona española privilegiaba los puertos sobre el Pacífico, por sus ricos cargamentos, y por lo tanto relegaba a Buenos Aires a un segundo plano, ya que solo recibía dos navíos de registro por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno. Esto llevó a los habitantes, apenas unos quinientos en 1602, a que buscaran burlar la ley y vivir del contrabando que venía fundamentalmente desde Brasil. este contrabando era pagado con la única fuente de riqueza que existió hasta principios del siglo XVII, que consistía en la venta del cuero que se obtenía de la matanza de rebaños bovinos sin dueños que vagaban por los campos. El resto, carne, sebo, etc. se tiraba. Nada que ver con la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital de la República Argentina y principal núcleo urbano del país, con tres millones de habitantes.

La Mesina bajo dominio español en el siglo XVII, a la que fue destinado como gobernador don Rodrigo, era una de las diez ciudades más grandes de Europa. En 1674 la ciudad se rebeló contra la guarnición extranjera, Se las arregló para permanecer independiente durante algún tiempo, pero con la "Paz de Nimega" fue reconquistada por los españoles; la Universidad, el Senado y todos los privilegios de autonomía que habían disfrutado desde la época romana fueron abolidos. Los ocupantes construyeron una fortaleza enorme, y desde entonces Mesina decayó constantemente. Durante el enfrentamiento de España con la Cuádruple Alianza, en la Guerra de 1717 y 1721, la ciudad fue sometida a asedio y acabó cayendo en manos de los aliados.

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