Crónicas de un paso de cebra

El dedal traductor de sordomudos o cómo volver a sentirse parte del mundo

Hay gentes que en vez de ver las botellas medio llenas o medio vacías ven el líquido que tienen

07.03.2016 | 00:17
El dedal traductor de sordomudos o cómo volver a sentirse parte del mundo

Hay gentes que te impresionan vivamente y no puedes dejar pasar la oportunidad para hablar de ellas.

Hay gentes que huyen de las ganancias astronómicas que podrían alcanzar con las multinacionales y se centran en potenciar el verdadero progreso de los seres humanos por vocación.

Hay gentes que en vez de ver las botellas medio llenas o medio vacías afrontan la realidad y ven el líquido que tienen.

Hay gentes que no se paran cuando creen en algo y siguen adelante si piensan que así podrían favorecer con ello a todo el mundo.

Hay gentes buenas, que de vez en cuando te hacen recuperar la esperanza en el género humano, y una de ellas es el ingeniero argentino Luis Campos, quien un día, observando cómo un niño pasaba el dedo índice por unas líneas escritas en Braille, el cual podía reproducir en breves segundos las ideas que se contenían allí, le dio la impresión de que era como si oyera lo que en el libro estaba escrito, por lo que se le ocurrió que tal vez por ese dedo tan sensitivo se podría oír.

Empezó a investigar y comprobó que en la yema de dicho dedo se encuentra el mayor receptor del cuerpo de sensores que llevan al cerebro todo tipo de información, incluido el sonido.

De todos es sabido que a través de la piel recibimos cantidad de sensaciones que nos relacionan con el entorno, que nos ayudan a reconocer objetos, su forma, textura, grado de frío o calor, de presión, de placer, de dolor y la vibración, entre otras.

También se sabe que cada receptor táctil se estimula de diferentes maneras. Por ejemplo por los Corpúsculos de Pacini recibimos los tactos de presión, por los de Meissner los más suaves, el calor por los de Ruffini y el frío por los de Krause, el dolor, por las terminaciones nerviosas libres de la piel, y en este caso la vibración se trasmite al cerebro en gran parte por la yema del dedo índice.

A partir de ahí se planteó que los sordos escuchasen y ha creado, no en su país porque aunque lo propuso nadie es profeta en su tierra y en un primer momento no lo apoyaron, sino en Méjico, ya que fue becado por el Instituto de Neuro Ciencias de Guadalajara, como profesor huésped y pudo investigar a fondo allí sobre el nivel cerebral para el desarrollo del dispositivo que quería realizar.

Y así ha nacido el dedal traductor de sordomudos, que supone una revolución impresionante para el tratamiento de este tipo de discapacidad, porque la mayor parte de los sordomudos oirá, ya que toma el sonido del ambiente y lo traduce en vibraciones reconocibles por todas esas personas con discapacidad auditiva severa. Lo más interesante es que a través del mismo pueden decodificarlos.

El aparatito es una especie de dedal que se lleva en el dedo índice y va conectado a una especie de batería que se recarga directamente con el móvil.

Es además una alternativa al implante coclear, ya que se puede aplicar a todos los casos, no da tantos problemas y es mucho más barato.

Una profesora de lenguaje de signos y que enseña a manejar este artilugio a personas sordas, como ella, afirmaba que "Es como volver a vivir y a sentirme parte del mundo".

Pude ver a un joven en la Fundación "Estimulando para Incluir" en Cippoletti (Argentina) que a causa de una explosión se quedó totalmente sordo, al que se le había colocado hacía un mes y hablaba por vídeo conferencia con una presentadora de un canal de televisión para comunicar sus impresiones acerca del invento, el cual decía: "Ahora me quiero fijar en todos los sonidos que acuden a mi mente y no sé diversificarlos, los escucho con total claridad y debo centrarme y seleccionar aquellos que realmente quiero oír. Deseo escucharlo todo, el soplo del viento, el rumor de las hojas, el latido del corazón? y me impresiona sobremanera escuchar mi propia voz".

El ingeniero relataba que donde se implantó por primera vez su invento fue en un convento y que los niños a los que acababan de ponérselo salían a un patio donde había una fuente y al escuchar el ruido del agua se acercaban a ella y volvían corriendo gozosos a donde estaban sus padres y les decían: chups, chups, chups, chups.

El ingeniero ha fundado el CAMAC, una asociación civil dedicada a la investigación, el diseño y desarrollo de nuevas tecnologías de bajo costo y programas especiales para aprovechar las capacidades y potencialidades de las personas con discapacidad física, sensorial y mental.

Y entre tanto guirigay, barullo y descreimiento político, económico y social, aparecen gentes poco corrientes, extraordinarias, que te impresionan vivamente y no puedes dejar pasar la oportunidad para hablar de ellas, porque saben cómo hacer que muchos seres humanos simplemente se vuelvan a sentir parte del mundo.

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