Añoranzas de la Feria de Botijero

Existe un acuerdo, de 1884, del Ayuntamiento de Zamora para crear un mercado mensual de ganados

01.03.2016 | 00:18
Añoranzas de la Feria de Botijero

Han transcurrido quinientos cuarenta años desde que los Reyes Católicos concedieron la "Feria de Botigero" a la ciudad de Zamora. Dice don Ursicino Álvarez en su "Historia General de la Provincia de Zamora": "Concedieron los Reyes, en memoria de tan buenos servicios y sufrimientos a la ciudad de Zamora, una feria franca anual que durase veintidós días comenzando quince antes de la Cuaresma y acabando en el primer mercado de ella, lo que establecieron por privilegio dado en Madrigal a 7 de mayo de 1476". Esta feria franca tenía su razón de ser en que, sin pagar los derechos de portazgo ni ningún otro impuesto o tasa, podían acudir a la ciudad todos cuantos desearan vender o comprar los más diversos productos: vinos procedentes de la Tierra del Vino, cereales de Tierra del Pan, lanas manufacturadas de las comarcas de Sayago y Aliste, patatas y castañas de Sanabria y, muy especialmente, ganados de distintas especies y razas. Posiblemente habría también atracciones tales como volatineros, saltimbanquis, titiriteros, danzarines, juglares, músicos y copleros. También es de suponer que los primitivos emplazamientos de la Feria de Botijero se hicieran junto a algunas de las entradas del recinto amurallado de la ciudad.

Hay un acuerdo del Ayuntamiento de Zamora, de 14 de febrero de 1884, por el que se crea un mercado mensual de ganados y se estudió cuál habría de ser el lugar idóneo para establecer el real del mercado: "Proponiendo la orilla izquierda del Duero, desde las aceñas de Pinilla hasta la entrada en el Puente Mayor por la carretera de Fermoselle; indicando para el ganado vacuno los extensos llanos donde se sitúa la Feria de Botijero; para el lanar la orilla del Duero desde el puente hasta la entrada del arrabal de Pinilla, y para el caballar las plazuelas de Cabañales y Belén, o la cuenca existente en el arrabal citado, en el sitio donde se han explotado las antiguas canteras". Se fija también en este acuerdo que la celebración del mercado sea el día 12 de cada mes. Una semana más tarde, el 21 de febrero de 1884, se toma nuevo acuerdo de cambiar el lugar propuesto anteriormente por considerarlo inadecuado según los informes veterinarios: "Proponiendo que dicho mercado se establezca, para los ganados vacuno y lanar en los llanos del campo del matadero y cuencas de las canteras que le limitan por la parte del NO; y para el caballar en los cubos de la muralla entre las puertas de Santa Clara y San Pablo". Los llanos del campo del matadero a que hace referencia aquella sesión de hace mas de cien años era la explanada de la Plaza de Toros (hoy Fray Toribio de Motolinía y sus alrededores).

Allí se celebraron las ferias mensuales de ganados y las de Botijero hasta 1954, trasladándose posteriormente a la zona conocida por La Vaguada, en la calle Villalpando, y en 1978 pasó a Los Llanos, en la carretera de Tardobispo. Allí se perdió la genuina Feria de Botijero que, en los preliminares de la Cuaresma, se celebraba durante tres semanas, dedicándose cada una de estas a una especie diferente de ganado; la primera al vacuno, la segunda al caballar y la última al asnal, destacando los burros garañones, este asno autóctono destinado a cubrir las yeguas y burras casi extinguido en la actualidad.

Al mismo tiempo que se celebraba la feria de ganados en los lugares ya explicados, y en los mismos días de Botijero, se instalaban atracciones que hoy todavía concurren por estas fechas, aunque los emplazamientos tuvieron una mayor movilidad; recuerdo en los años de mi niñez haber visto los aparatos de la Feria de Botijero instalados en la plaza del Mercado; posteriormente en la plaza del Cuartel Viejo, más tarde en la explanada de la plaza de Toros (Fray Toribio), incluso llegaron a estar a la entrada de la Estación del ferrocarril. En la actualidad se colocan los "caballitos" y las casetas en la avenida de La Aldehuela.

Como curiosidad, veamos cómo era la Feria de Botijero a comienzos del siglo pasado: El Heraldo de Zamora, de 29 de febrero de 1904, publicaba: "Extraordinaria fue ayer la concurrencia de forasteros en nuestra capital, con motivo de la Feria de Botijero. Las calles se vieron animadísimas y los cafés y establecimientos públicos atestados de feriantes.

En el ferial se presentaron a la venta próximamente unas dos mil ochocientas cabezas de ganado, exceptuando el que se halla encerrado en las cuadras de la explanada de la plaza de Toros. Mulas de lujo se han adquirido bastantes; don Pedro Hidalgo, de Malva, adquirió una pareja en 3.000 pesetas; para Corrales se vendió otra en 3.300 pesetas. El contratista de la plaza de toros de Madrid, Tomás Luengo, compró ayer 15 caballos. Durante el día hubo cinco espantos que por fortuna no ocasionaron incidente alguno desagradable; únicamente un sacerdote de Granucillo de Vidriales, que sostenía dos caballerías del ramal, fue arrollado por los animales, arrastrándolo unos treinta metros, rompiéndole los pantalones y la sotana. A las cinco de la tarde y a causa del mal tiempo el ferial quedó desalojado. En este punto se organizó, como todos los años, animadísimo paseo que fue amenizado, con gran regocijo de la concurrencia, por la notable banda del Regimiento de Toledo que dirige el músico mayor don Leandro Rodríguez, que interpretó magistralmente y con mucha afinación y armonía el programa. Todos los espectáculos se vieron muy favorecidos del público y en particular el cinematógrafo del señor Pinacho, que dio varias sesiones. Cuando mayor era el número de espectadores y, sin duda por la precipitación con que se construyó esta barraca, siete filas de asientos se rompieron, cayendo al suelo la mayoría de los ocupantes, sin tener que lamentar percance alguno. Sobre este particular llamamos la atención del señor gobernador civil, por si estima oportuno que, por el arquitecto provincial, se gire visita a mencionados espectáculos a fin de evitar que ocurran sucesos como el acaecido anoche".

La celebración de los mercados de ganados ha perdido ya la importancia que tenía en el pasado, cuando los animales eran imprescindibles para tiro de carruajes, carga y realización de múltiples faenas en el medio rural. Hoy son los motores los que desarrollan la fuerza necesaria para todos esos trabajos. Por eso, la feria mensual de ganados ha desaparecido y de la Feria de Botijero nos queda poco más que las tómbolas y los "caballitos".

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