Día tras día

Sin ideas claras

Los españoles, hartos y aburridos a la espera de qué ocurrirá con el pacto

24.02.2016 | 00:15
Sin ideas claras

La impresión más generalizada durante la pasada campaña electoral del 20D, sobre todo tras los debates televisados que se sucedieron, fue la ostensible falta de ideas claras en dos de los candidatos, el del PSOE, Pedro Sánchez, y el de Ciudadanos, Albert Rivera, constreñidos a algunos puntos programáticos que ondeaban como bandera de los ofrecimientos de sus partidos. Por el contrario, Pablo Iglesias, el líder de Podemos, exhibió una seguridad notable en la exposición de sus proyectos, y hasta el mismo Rajoy, en la única vez que compareció, siguió erre que erre con sus ideas de siempre.

Dos meses largos después, tanto Sánchez como Rivera, y con el socialista preparado para someterse a la investidura, continúan demostrando que apenas saben lo que quieren y sus bandazos a uno y otro lado se hacen manifiestos, con una falta de rigor y seriedad que hasta el PP se permite criticar y condenar públicamente. El candidato del PSOE se reúne con el de Ciudadanos mientras su equipo inicia las negociaciones con Podemos, IU y Compromís, los tres grupos con cuyo apoyo alcanzaría la presidencia del Gobierno. No parece de recibo por mucho que el encuentro de la izquierda no sea más que un trámite dado que nadie, ni Sánchez ni Iglesias, están dispuestos a pasar la linea roja del referéndum secesionista de Cataluña. Llega a parecer, incluso, que si Podemos se olvidase de la consulta, el PSOE buscaría otro motivo para no llegar finalmente a una alianza que viene rehuyendo.

Es como si Sánchez quisiera inmolarse con dignidad, con la extraña dignidad de una izquierda que no quiere traspasar límites insalvables, ni tener tampoco a otra izquierda, más radical, a su propia izquierda. Porque el caso es que el pacto PSOE-Ciudadanos carece del menor futuro, y es un futuro a una semana vista o poco más. Ni Rivera, que sigue brujuleando de uno a otro lado, y que tan pronto tira para un sitio como para otro sin dejar de tener en cuenta a ninguno, convencerá al PP de que se abstenga, ni mucho menos Sánchez, que no ha dejado de ningunear a Iglesias, conseguirá que Podemos le deje vía libre. Un pacto absurdo este por cuanto conduce al fracaso y abre la vía que la mayoría de los partidos y de la gente no quiere: la repetición de las elecciones. Si una alianza de perdedores, como gusta de señalar el PP, puede dar un resultado ganador, un pacto de perdedores para perder, es ya rizar el rizo.

Todo está por decidir, en cualquier caso, aunque cada día el margen para lo imprevisto se hace menor. Se barajan en algunos ámbitos otras posibles soluciones para evitar los nuevos comicios pero todas pasarían por la renuncia de Rajoy y del PP a la presidencia del Gobierno que sería ocupada por el PSOE o incluso por Ciudadanos. Hasta se ha hablado de un presidente independiente, el más difícil todavía, como en el circo. Pero es algo que no parece muy probable. Como tampoco lo es el acuerdo PSOE-Podemos- Ciudadanos. Iglesias y Rivera son tan incompatibles como Sánchez y Rajoy, aunque ya se sabe que la política hace extraños compañeros de viaje. O sea que pese a los avances, en el fondo todo sigue igual de complejo y complicado, con los españoles hartos, aburridos y confusos, a la espera.

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