Día tras día

La EPA le viene bien al PP

Detrás del triunfalismo está la cruda realidad, el duro balance de los números

29.01.2016 | 23:45
La EPA le viene bien al PP

P ues sí, ya está aquí lo que el Gobierno esperaba: la EPA del último trimestre de 2015, con unos datos favorables, a primera vista y sin profundizar, que serán manejados por Rajoy en sus desesperados intentos de aferrarse al poder al precio que sea y en último caso servirán para la campaña electoral si es que al final hay que celebrar nuevas elecciones, dado el nivel de presiones que parecen confluir desde uno y otro lado para que o gobierna el PP aunque sea en coalición si no queda otro remedio o se vuelva a repetir la cita ante las urnas, aunque según los sondeos ya existentes los resultados serían poco más o menos iguales.

Pero, por ahora, la encuesta de población activa le vienen bien al Gobierno del PP, como un ligero alivio macroeconómico de todo el lodazal de corrupción que les ha caído encima, culminado por esa redada policial que aún se sigue investigando, aunque los detenidos hayan sido puestos en libertad provisional, y que puede traer aparejado un nuevo escándalo por mucho que Rajoy afirme solemne que la senadora Rita Barberá, exalcaldesa de la ciudad del Turia y sobre la que recaen muchas sospechas, está limpia. Algo que recuerda a Felipe González asegurando que ponía la mano en el fuego por la honradez de Roldán, su director general de la Guardia Civil, y que al socialista le salió fatal.

En fin, el hecho es que según la EPA, en los dos últimos años se ha creado casi un millón más de empleos -678.000 en el pasado 2015- una bajada histórica que ha hecho que el todavía ministro de economía diga que los datos superan las expectativas. También en la región castellanoleonesa desciende el paro, incluida Zamora con un repunte destacable, aunque sea la tercera de las nueve provincias de la región con mayor porcentaje de personas sin trabajo. No es para echar las campanas al vuelo ni para lanzar cohetes teniendo en cuenta la baja calidad de la mayor parte de las colocaciones, pero es asomar la cabeza un poco, a la espera de ver qué pasa de cara al futuro inmediato.

Lo malo es que detrás de tanto triunfalismo se esconde la cruda realidad, el duro balance que los mismos números demuestran. Dejando aparte esa tremenda circunstancia de que el 95 por ciento de los contratos son temporales, incluso por días y hasta por horas, el caso es que basta con mirar la EPA de hace cuatro años por estas mismas fechas para darse cuenta de que el Gobierno no ha hecho descender otro paro que el surgido en los dos primeros años de Rajoy, casi un millón más de desempleados, que es lo que se ha conseguido neutralizar en el último bienio. Pero por lo demás, las cifras y los porcentajes de paro son prácticamente idénticos que entonces con el agravante de que hay 58.500 ocupados menos por el descenso de la población activa, buena parte desplazada al extranjero en busca del trabajo. La amarga consecuencia es que estamos casi igual que hace cuatro años: 4,8 millones de parados antes, 4,7 ahora, 21 por ciento de paro. Un poco menos de desempleo, pero con más impuestos, salarios y pensiones casi congelados, peores servicios públicos en sanidad y educación, y todos más pobres, salvo los ricos y los políticos.

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