Día tras día

El lunes más triste

Una anécdota nacida en Inglaterra como telón de fondo publicitario

19.01.2016 | 08:18
Juan Jesús Rodero

Antes que nada, lo primero es desear que el día de ayer, tercer lunes del nuevo año, no haya sido para nadie un día triste, aunque sea mucho generalizar. Porque, como todos hemos sabido a través de los medios, resulta que esa fecha concreta se conoce ahora, de un tiempo a esta parte, cuando la estupidez humana más parece florecer y romper límites, como el lunes más triste del año, debido a una serie de circunstancias y concurrencias varias, el "blue monday", que según las opiniones más razonadas y razonables, aunque pueda preocupar a los supersticiosos y no solo, no es más que otra operación de marketing con vistas a estimular el consumo, algo así, aunque más sutil y teledirigido que los ya famosos "black friday" que los americanos han trasladado a todo el mundo.

Pero el lunes negro este, ya pasado, no nació en Estados Unidos, sino en Inglaterra, a principios de este siglo y como fondo a una publicidad de viajes. Solo que en años siguientes a alguien se le ocurrió dar un viso científico y hasta matemático, con fórmula incluida, de por qué causas el tercer lunes de cada enero era el peor del año, un día triste avalado y certificado por un equipo de investigadores y científicos, aunque en realidad los motivos explicados resulten obvios y al alcance de cualquiera sin necesidad de ser un avezado psicólogo experto en la mente y las conductas de la especie humana. Que hace frío y mal tiempo, una de las causas señaladas, no puede ser más lógico, puesto que estamos en invierno. Que afrontamos de cara la cuesta de enero tras los gastos navideños, es algo sobradamente conocido y temido. Que se acabaron las fiestas tradicionales, pues vale, pero hay mucha, muchísima gente que está deseando que terminen. Que no hemos cumplido los propósitos de cambio en el nuevo año, pues claro, eso ocurre siempre que se estrena nuevo calendario, pero aun así hay que dar un margen mayor de confianza.

En fin, que no parecen razones de suficiente peso como para sustentar el cuento del día más triste y pasearlo por el mundo, algo que se transmite, como casi todo en la actualidad, a través de Internet y sus redes sociales. Ya de entrada, todos los lunes de todas las semanas, de todos los meses y de todos los años son unos días nada gratos en cuanto significa acabar con el descanso y volver al redil de la rutina por otros cuantos días más. Siempre han tenido mala fama los lunes, odiados por la mayoría de las personas, y nada más lógico y natural. Pero, aparte de eso, no solo los lunes sino todos los días a lo largo de la vida de cada cual pueden ser tristes o felices. Nos sacude el inicio de cada jornada con las malas noticias que nos sirven los medios, con todo lo que vemos alrededor en un mundo crispado y crispante, con el terrorismo islamista generando dolor y muerte, con las carencias básicas de millones de personas, con el paro y la falta de medios para sobrevivir, con la tremenda desigualdad e injusticia social en la que unos pocos tienen muchos y otros muchos tienen poco o nada. Pero también hay muchos motivos para que el tercer lunes del año y todos los lunes y todos los días del año, puedan ser un gran día.

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