Inundaciones y epidemias

Calamitosos tiempos en el siglo XVIII tras una caudalosa avenida del Duero en Zamora

15.01.2016 | 09:58
Balbino Lozano

Una caudalosa avenida del Duero ocurrió en 1788, los días 23, 24 y 25 de febrero de aquel año, las aguas desbordadas del padre Duero causaron estragos de consideración extendiéndose por los barrios bajos de la ciudad y algunos pueblos ribereños.

A esta calamidad se unía la epidemia de fiebre maligna que se venía padeciendo desde dos años antes y una general sequía que había anulado varias cosechas.

Todos estos acontecimientos adversos afligían a los habitantes de estas tierras zamoranas. Hay una memoria poética de aquella tristemente célebre crecida escrita por don Manuel Pelaz, catedrático de Retórica de los Reales Estudios, quien compuso un poema que tituló "Dueromaquia".

Dicho poema fue publicado en la revista "Zamora Ilustrada", con la siguiente presentación: "Un curioso documento impreso, sin fecha, damos a conocer a nuestros lectores. Es un poema titulado como el del epígrafe y debido a la docta pluma de Manuel Pelaz y lo dedica al caballero zamorano don Marcos Antonio Romero de Villafañe. El asunto se refiere a una de las más grandes crecidas del río Duero".

"Si el fulminante Jove/ tuviera más la diestra/ Armada de los rayos/ que tan piadoso suelta/ Salve puente, coloso,/ que gloria das eterna/ a Zamora la noble/ que libre te pasea/ Y alegre con la dicha/ que logra en tu firmeza/ al Duero ve vencido/ corriendo ir a otras tierras/ donde casas arruina/ campos, mieses anega/ molinos, puentes rompe/ destruye, asuela haciendas/ dexando por las playas/ que solas le rodean/ cadáveres de gentes/ de ganados y bestias/ Sublime puente salve/ edades te defiendas/ de las furias del Duero/ y sucesivas guerras/". "Tres días duró la crecida el 23, 24 y 25 de febrero, y en la tarde de este empezaron a baxar las aguas, que se habían elevado de su nivel ordinario más de veinte y nueve palmos; la prontitud y rapidez, con que declinaron, nos libró sin duda de los mayores desastres que hubiéramos llorado a pesar de gran celo y prontas providencias del Magistrado, que tanto ilustra a esta Ciudad. En los arrabales y algunas calles de la Ciudad inmediatas al Duero subió el aguas en las casas trece palmos y el Regimiento de Dragones de la Reyna desocupó el cuartel a las doce de la noche".

Esta es la transcripción tal y como la publicó la revista "Zamora Ilustrada" en octubre del año 1882 , con la ortografía de la época y la literalidad de sus notas.

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