Día tras día

El espejo catalán

Rajoy y el PP, los más beneficiados de la investidura de Puigdemont

12.01.2016 | 11:38
El espejo catalán

Para no repetir elecciones en Cataluña, en las que podía verse barrido por coaliciones soberanistas de izquierda, a Artur Mas, presionado por Convergencia, su partido, desgajado de la antigua CiU, no le ha quedado otro remedio que renunciar a su investidura como presidente de la Generalitat, dando paso a un desconocido -salvo en Girona, ciudad de la que era alcalde- un tal Carles Puigdemont que será el encargado de continuar el proceso secesionista, del que se ha mostrado siempre como un fanático, tanto que desde su entorno se confía ya en que la independencia sea una realidad el año próximo.

No es esperable que Mas vaya a hacer mutis por el foro, sin más, y abandone la oscura función sin final de la que tontamente, o con ese espíritu faraónico o mesiánico que suele acompañar a los políticos más mediocres, se ha hecho protagonista. Seguramente esperará a la sombra, entre bambalinas, acechando que su sucesor le saque, desde el Gobierno catalán que ya preside, las castañas del fuego para tomar el relevo como presidente de la pretendida y quimérica república de Cataluña. Una jugada arriesgada en todo caso y de final incierto, aunque era la única solución que se presentaba como alternativa a unos nuevos comicios regionales que ninguno de ellos quería. Pero que hubiesen venido bien a la situación actual de España por cuanto significaba de aplazamiento de la fiebre soberanista catalana, lo que hubiese beneficiado las posibilidades de entendimiento, por remotas que fuesen, para la formación del Gobierno de la nación.

Han cambiado, pues, las cosas, favorablemente para el PP que se encuentra con un nuevo argumento para mantener la presión sobre los socialistas de Pedro Sánchez, a los que como primera reacción vuelve Rajoy a pedir apoyo, o absteniéndose en la investidura o aceptando alguna forma de alianza tripartita junto a Ciudadanos. A quien es desde el domingo presidente de la Generalitat le ha pedido que cumpla la ley, aunque sabe que no lo hará. Son dos reacciones lógicas. Desde luego, al PSOE se le pone más difícil todavía pues el nuevo giro de Cataluña parece tirar por tierra las pocas, ínfimas, esperanzas que podía haber en cuanto a que Podemos no priorizase el referéndum sobre el independentismo y se abriesen las puertas a un Gobierno alternativo de izquierdas. Y ello, ante la nueva ofensiva secesionista que se va a producir, tal vez obligue a tomar otras decisiones, drásticas, que salven el tener que volver a celebrar unas elecciones. La abstención o el pacto podrían contemplarse tal vez, pero con una condición que sería ineludible: la renuncia de Rajoy, dejando paso libre a otro candidato del PP.

Lo que algunos piden ya al presidente es que se mire en el espejo catalán y se vaya a casa, dejando el puesto en bien del país y de la estabilidad por la que clama, y para evitar la prórroga de las generales que haría ganar tiempo y fuerza a los separatistas. Ahí se le vería a Rajoy, a quien no quieren ni en su partido. Claro que si se probara lo que acaba de publicarse -que hay una grabación con el presidente recibiendo dinero negro por parte de Bárcenas-, el PP no podría entrar ya en ninguna alianza.

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