Crónicas de un paso de cebra

El largo collar que enhebra las ciudades que brillan

Anda todo el mundo enfrascado en cómo se va a resolver el puzle en que se ha convertido España

04.01.2016 | 00:08
El largo collar que enhebra las ciudades que brillan

Para el escritor francés Jean-Jaques Rousseau, "La libertad no es fruto que crezca en todos los climas, y por ello no está al alcance de todos los pueblos".

Anda todo el mundo enfrascado en cómo se va a resolver el puzle en que se ha convertido España, tras las últimas elecciones. Se aventuran posibilidades de pactos antinatura, y todos afirman haber ganado, intentando traficar con los votos que los ciudadanos han echado en las urnas para legitimar el poder de los dirigentes.

Pero una gran nube de humo, crece en todos los climas, oscureciendo a ciudades y a personas, para que no apreciemos lo que ocurre de verdad en este mundo nuestro, que gira a un ritmo diferente de lo que nos creemos.

Vivimos en una época que se caracteriza por el consumismo más brutal. Todo nos incita a comprar, comprar y comprar, cosas que la mayoría de las veces ni queremos, ni necesitamos, olvidando aspectos fundamentales que nos configuran como seres humanos.

Antiguamente, también los hombres compraban y traficaban con especias, sedas, marfiles, metales y piedras preciosas y semipreciosas, lapislázulis, rubíes, corales, ámbar, productos manufacturados, esas y otras cosas parecidas eran las más preciadas mercancías, pero era algo diferente.

Hubo un viajero genovés en el siglo XIII, llamado Marco Polo, que recorrió el mundo y conectó Europa con Asia, desde Italia a China, inaugurando lo que un alemán llamado Ferdinand von Richthofen denominaría como la "Ruta de la Seda".

A ese conjunto de caminos de encuentro entre pueblos y culturas, en algunas de las crónicas que posteriormente se escribieron, se la denominó "El largo collar que enhebra las ciudades que brillan".

Marco Polo fue apresado por los venecianos, tras participar en la batalla naval entre la República de Génova contra Venecia

Y en prisión entabló amistad con un tal Rustichello, que redactó para él en dialecto véneto un manuscrito titulado "Los viajes de Marco Polo".

Este viajero consiguió camelar al jefe de los mongoles (cuyo nombre era Temuyín "el mejor acero", el cual tras numerosas batallas y la unificación de las tribus que constituían sus extensos dominios, lo cambiaría por el de Gengis Kan o "el hombre supremo sobre la tierra") gracias a sus habilidades narrativas y a la cantidad de datos y de historias que había acumulado en su cabeza, la leyenda del Preste Juan, los cuentos orientales sobre caballos voladores o sobre la montaña que cambió de lugar gracias a las plegarias de un grupo de hombres de fe ante el sultán de Bagdag y muchas más. Debido a todo ello, pudimos conocer la pólvora, la imprenta, el papel, el papel moneda y numerosos inventos que hasta esos momentos no se sabía que existían y que el trajo desde tierras tan lejanas.

El poder de Marco Polo radicaba en los datos que manejaba.

Y ahora nos preocupa el destino de nuestro país, la continuidad de la estela de la democracia que ha hecho posible que en España haya habido un período desconocido y prolongado de paz, también de prosperidad y chorizos y robos y rapiñas, pero hablamos de un país en paz.

Mientras, una araña teje los hilos de los destinos del mundo, trabajando en la sombra.

Y se presentan nuevos modelos de negocio que hasta ahora eran impensables. ¿Con qué se trafica? ¿Cuál es la especia que más interesa a los dueños del mundo? ¿Cómo será nuestra realidad en años venideros?

Los visionarios, los pensadores, los analistas de futuro, nos previenen una y otra vez contra los que controlan los archivos de datos, sus lecturas e interpretación de las redes, pero no atendemos, ni escuchamos. Interesa ante todo, la información sobre cada uno de nosotros, lugar en el que vivimos, nuestro ocio, nuestro trabajo, enfermedades, conocimientos, intereses, planes y proyectos, nuestro pensamiento político, el aire que respiramos, el agua que bebemos, porque ellos, expertos en manejar e interpretar esos datos nos van a poder ofrecer en cada momento, de nuestra vida, otra nueva de diseño a la carta, pero que no va a ser la de cada uno de nosotros, para que parezca que pensamos. Nos ofrecerán las soluciones más peregrinas, pero que serán las que más les convengan, para hacer que los seres humanos pasemos a ser esclavos de nuestras propias existencias, creándonos una continua adicción para que nos distraigamos de los verdaderos problemas que debamos resolver.

Lo preocupante es que ya han empezado, y eso se ve, si simplemente observamos la inaceptable propaganda que esclaviza a las mujeres con tallas imposibles, ofreciéndonos modelos de comportamiento que nada tienen que ver con los valores que una sociedad que se precie debe defender la idea de igualdad, o como la mayoría de nuestros niños poseen miles de juguetes y se aburren soberanamente, porque no saben qué hacer con tanto chisme o si enchufamos nuestro ordenador o teléfono y aparecen miles de ofertas que tienen que ver con lo que nosotros consultamos a menudo en la red, por poner algunos ejemplos.

Esa inteligencia monitorizada, que ya se ve en películas y series de televisión, cada vez va acechando más a los seres humanos, que se olvidan del peligro de esa centralización del verdadero poder y de la imposibilidad creciente de desmontarlo el día de mañana.

Quienes están planeando ya nuestro futuro, están en contacto permanente con la robótica, la biotecnología, el reconocimiento facial, la estadística y muchas otras materias, y están recopilando datos a nivel mundial para convertirnos en esclavos de la conexión a su sistema, a su publicidad y propaganda y por supuesto, a la manipulación, más exquisitamente organizada. Así nos venderán lo que quieran, nos harán cambiar de pensamiento cuando les apetezca, nos ofrecerán nuevas formas de explotación, donde traficarán con especias y emociones para que se parezca lo más posible a aquello que a nosotros nos guste y que se acabará convirtiendo en un profundo mar de soledad, una de las nuevas monedas de cambio, el verdadero y único fruto que estará al alcance de las personas que sueñen, y que nos venderán como una falsa libertad, porque no habrá pensamiento alternativo.

Y mientras tanto, entretenidos y como ocupados nos tienen en adivinar qué ocurrirá aquí y ahora, todos los que trafican con el collar de las ciudades que parece que brillan.

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