Sobre las elecciones en España

El difícil contexto de las alianzas cruzadas en izquierda y derecha

23.12.2015 | 00:04
Sobre las elecciones en España

Sin duda, estas elecciones son las más intrigantes en España desde hace muchas décadas. El sistema bipartidista que parecía aparentemente inamovible, se ha transformado en un sistema de cuatro partidos: PP y PSOE, con Ciudadanos y Podemos.

Antes de tratar sobre estas elecciones, veamos brevemente cómo se llegó a esta situación. Érase una vez el año 2014, saltó a todos los medios un partido llamado Podemos, empezaron desde la "izquierda" pero decían buscar el apoyo de todos los ciudadanos. Parecía que iban a ganar todo en todas partes, y llegaron con mucha fuerza a las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2014. Pero con el tiempo, fueron moderando sus propuestas, hasta ser otro partido más del sistema.

Paralelamente, el partido Ciudadanos, que pasó a nivel de toda España, siendo anteriormente Ciutadans (que solo se presentaban en Cataluña), también parecían una fuerza creciente, pero es en 2015 cuando Ciudadanos apareció en todas partes como otro torbellino político que se metía desde el ámbito de "centro-derecha". Al mismo tiempo Podemos parecía desinflarse.

Este año 2015 ha sido un año muy electoral, hubo dos elecciones autonómicas, en marzo fueron en Andalucía, y en septiembre fueron en Cataluña. Era previsible que hubiera una estrategia electoral de todos los partidos respecto a todas estas fechas electorales y así fue. Por ejemplo, en el Parlamento de Andalucía no se eligió presidenta hasta junio de 2015, es decir, después de las elecciones locales y autonómicas en mayo de 2015. Esto fue así, porque ningún partido establecido, quería ser tachado de fomentar una alianza u otra.

Finalmente fue el partido Ciudadanos, quien apoyó a Susana Díaz (PSOE) como presidenta de Andalucía. También, en el gobierno autonómico de Madrid, Ciudadanos apoyó a Cristina Cifuentes (PP) como presidenta autonómica. Es decir, hay precedentes de decisiones estratégicas y no tanto ideológicas.

Por otra parte, Podemos sí se presentó bajo este nombre para las elecciones andaluzas, pero en el caso de las municipales y autonómicas de mayo de 2015, se presentaron bajo muchas siglas de supuesto agrupamiento popular. Consiguieron las alcaldías de Madrid (con el apoyo del PSOE) y Barcelona (con el apoyo de ERC y PSC). Y hay otro detalle que conviene recordar, puesto que Podemos y su líder Pablo Iglesias fue a Grecia para dar apoyo incondicional a Alexis Tsipras (Syriza), que sería nombrado primer ministro griego y posteriormente impuso a todos los griegos un plan de rescate aún más duro que los gobiernos anteriores. Por este apoyo internacional, Podemos recibió duras críticas en España, desde la derecha como un partido que apoya a radicales griegos que se acabaron rindiendo a la "cordura" de la UE, y desde la izquierda como un partido que apoyó a otro partido traidor y vendido a la troika (Órgano compuesto por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea).

Pero en las elecciones autonómicas de Cataluña en septiembre de 2015 fue donde Ciudadanos y Podemos realmente se consolidaron en su carrera política hacia las elecciones generales. Por un lado, Ciudadanos se consolidó como la fuerza constitucionalista en un parlamento con mayoría separatista, de hecho Ciudadanos es el segundo partido por escaños en ese parlamento; y Podemos, que se presentó como Catalunya si que es Pot, se consolidó como un partido de izquierda no separatista.

En este contexto, de alianzas cruzadas de unos partidos con otros, sin que siempre se repita el esquema: La izquierda apoya a la izquierda y la derecha apoya a la derecha. Lo único seguro es que tenemos un año cargado de cambios partidistas y muchas alianzas. Definitivamente hay dos partidos de ámbito nacional que se hunden hasta casi desaparecer, IU y sobre todo UPyD, que parecen reemplazados con naturalidad por Podemos y Ciudadanos. Mientras tanto, el PP usó cada vez con más claridad el tándem presidente-vicepresidenta, es decir, Rajoy-Santamaría, como un hombre mayor y una mujer joven para reencontrarse con sus votantes, ya que el resto de partidos tenían líderes jóvenes; como el PSOE que eligió a Pedro Sánchez como nueva cabeza nacional.

Para esquematizar y ayudar a entender este contexto, ciertamente de forma simplificada, tendríamos diversas fracturas políticas.

Izquierda / Derecha: Podemos-PSOE / PP-Ciudadanos.

Vieja política / Nueva política: Podemos-Ciudadanos / PP-PSOE.

Esto es importante entender porque la campaña electoral se ha realizado más sobre estas nociones simplificadas que sobre contenidos concretos. Esto es habitual puesto que las campañas electorales son más bien por afinidades personales o afectivas, que por contenidos políticos concretos. Los votantes reciben mensajes simplificados y emotivos porque generalmente es lo que necesitan para votar. Hay una falta de interés por la política, pero ciertamente ha aumentado desde 2011 con el 15-M. Continuando con estas fracturas, los mensajes en el primer caso eran claros, la izquierda es mala según la derecha y la derecha es mala según la izquierda. Cada cual se acusa de los males de España. Pero es más interesante la segunda fractura, puesto que los partidos, por parejas, se unían para criticar a los nuevos partidos sin importar la supuesta ideología (izquierda o derecha), por ejemplo, el PP y PSOE hablaron de no votar por experimentos, que ellos son los que saben. Y Podemos y Ciudadanos hablaron de regenerar o cambiar la política, de que los viejos partidos son ladrones y ellos representan el cambio. Por supuesto, otro tema que también ha dado mucho que hablar es la reforma de la Constitución que apoya sobre todo Podemos y Ciudadanos, mientras que PP y PSOE o no quieren reformas en algún momento o también se unen a la corriente reformista.

Antes de pasar a los resultados, creo que es importante señalar alguna característica política por la que se valora a estos partidos:

De forma general siempre se puede encontrar los tándem, Derecha-políticas económicas, Izquierda-políticas sociales. Y de nuevo, por la derecha, que el PP hace mejores políticas económicas y lo probaría con su gestión gubernamental desde 2011, y Ciudadanos que puede hacer mejores políticas y no tendría decenas de imputados por corrupción. Y por la izquierda, el PSOE se presentaba como un partido experimentado en políticas sociales, haciendo referencia a periodos pasados como la presidencia de Zapatero (2004-2011) y que su objetivo será cambiar todas las leyes del PP contra los recortes, y Podemos se presentaba como un partido del pueblo, sin corrupción como el PSOE, y que pueden hacer políticas aún más sociales.

Por lo demás, se pueden poner tres temas de campaña: Corrupción política, empleo/impuestos, y políticas sociales. En líneas generales, esos 4 partidos coincidían en todo: Leyes contra la corrupción, políticas que fomenten el empleo, reducir los impuestos, y aumentar las políticas sociales. Por ello, los discursos se centraban aún más en lo emotivo que lo político. Atraer el voto por pasión más que por razón, ya que además, en todos estos partidos se dieron casos de corrupción y por tanto todos llegaron más o menos manchados por los mismos delitos que criticaban en campaña.

Y no me olvido de otro asunto que ha sido tema de campaña, y es el separatismo en Cataluña. Aquí, PP, PSOE y Ciudadanos cierran filas con la constitución de 1978 y que no habrá secesión, mientras que Podemos sí habla de un referéndum sobre la independencia aunque ellos prefieren que salga el no a la independencia. Durante septiembre y octubre este fue tema de campaña, pero en noviembre y diciembre ante estas posturas tan claras, pasó a un segundo plano. Más si cabe por los gigantescos casos de corrupción de la familia y del mismo expresidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Jordi Pujol, de CiU. También, Artur Mas, del mismo partido y cabeza del proceso separatista catalán, no fue nombrado presidente de la autonomía catalana desde las elecciones en septiembre de 2015. Puede que esta indefinición sea igual que en el caso andaluz donde no hubo presidencia hasta después de las elecciones en mayo de 2015, y en Cataluña no habrá presidencia hasta después de estas elecciones de diciembre.

Ya con resultados oficiales paso a analizar los datos generales de participación: Aumentó la participación en más de 5 puntos y la abstención por el contrario se redujo, también disminuyó el voto nulo y en blanco.

En cuanto a votos por partidos, el PP y PSOE han perdido decenas de escaños, el PP pasa de 186 a 123 y el PSOE de 110 a 90. Mientras que Podemos y marcas asociadas consiguen 69 escaños y Ciudadanos 40. Si tenemos en cuenta cierta previsión de alianza de izquierda (PSOE-Podemos) sumaría 159 escaños, o alianza de derecha (PP-Ciudadanos) que sumaría 163 escaños.

La mayoría absoluta está en 176 escaños, de modo que tanto unos como otros necesitarán la abstención de los partidos regionalistas o separatistas que son minoría, pero en este contexto es necesaria para tener una mayoría absoluta con la que formar gobierno.

Como pronóstico, es difícil prever qué puede ocurrir. Esta situación entre 4 partidos es única en la historia de este régimen de 1978, de modo que no se puede apostar por algo concreto. En España nunca han existido gobiernos de coalición, solo apoyos para que un partido forme gobierno y a cambio reciba concesiones. Tal vez ahora se forme un gobierno de coalición pero entre qué dos partidos que lo sustenten, o tal vez entre tres de los cuatro grandes partidos.

Lo único seguro es que nada parece seguro en este contexto político, y hay que estar pendiente de cada suceso, de cómo se desarrolla el asunto separatista en Cataluña, porque tal vez eso dé lugar a un frente anti-separatista formado por PP-Ciudadanos-PSOE. O un frente anti-PP formado por Ciudadanos-PSOE-Podemos. Es difícil prever un escenario porque ahora es cuando estos cuatro partidos, tanto PP y PSOE como los viejos partidos, como Ciudadanos y Podemos como nuevos partidos, deberán aprender a negociar un gobierno, o bien, volveremos a otras elecciones.

Lo que si parecería seguro es que si estos dos nuevos grandes partidos fracasan en su tarea política o se muestran tan corruptos e ineptos como los viejos partidos, probablemente el voto que salió de PP hacia Ciudadanos y de PSOE-IU hacia Podemos, regresarán a sus partidos previos porque serán la opción menos mala, o como se dice en España, más vale malo conocido que bueno por conocer. Los juegos de la política acaban de empezar.

(*) Politólogo

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