Domingo 20, IV de Adviento

Dos mujeres

20.12.2015 | 01:10
Dos mujeres

Sí, dos mujeres son las protagonistas de este cuarto domingo de adviento. Embarazadas las dos. María, madre de Jesús, e Isabel, madre de Juan. Dos mujeres que han dicho sí a Dios, que se han fiado de él y han provocado el "primer encuentro" entre sus hijos. Lucas parece decirnos que no hay encuentro de Dios con la humanidad sin la mujer. Ahí queda eso y en aquella sociedad patriarcal.

Hoy, como siempre, Dios sigue visitando a su pueblo y desea abrir caminos nuevos de vida, de relación, de encuentro, de futuro. ¿Qué caminos desea inaugurar para su pueblo en este momento de la historia? ¿Cómo podemos ayudarnos a abrir las puertas y ventanas de nuestras vidas y de nuestras comunidades para que Dios pueda visitarnos?

Acabamos de inaugurar el Año Santo de la Misericordia. ¿Qué mejor manera de ponernos en camino? María así lo hace para visitar a su prima Isabel; recorre la ruta hacia el sur en el territorio de Palestina. Sí, los caminos del sur donde se ve a casi todos los hambrientos y humillados de la tierra. Y nosotros desde el norte y "también con nuestro sur particular" para acompañar a las personas que se encuentran hundidas.

Cáritas en estos próximos días de la campaña de Navidad nos indica la ruta: los parados, los ancianos de la calle Hernán Cortés en nuestra ciudad, o en Fermoselle, o en Carbajales o en Alcañices? los enfermos alcohólicos del centro el Chafaril en Peleagonzalo, los toxicómanos de Proyecto Hombre en el barrio de Pinilla, los transeúntes y los privados de libertad que pasan unos días de permiso en la Casa Madre Bonifacia de la calle de la Leña? ¿Sabían ustedes de su existencia?

En el oráculo del profeta Miqueas se transmite la promesa de un nuevo rey que procede de la ciudad insignificante de Belén. En el texto se descubre, sin embargo, cierta paradoja entre poder e impotencia, grandeza y sencillez. ¿Es que de Belén nacerá algo nuevo? No: para los criterios del mundo, Belén, el sur, nuestros barrios seguirán siendo algo irrelevante. Para muchos la gestación de la vida que aportan estas dos mujeres pasará también desapercibida.

El compromiso de muchas personas que descubren a Dios en medio de los gritos de tanta gente será la referencia para que desde la fe dejemos que él entre en nuestras vidas. Por eso el autor de la carta a los Hebreos nos presenta la experiencia profunda de Jesús ofreciendo la vida desde la cruz.

Una cruz que expresa que por nuestras solas fuerzas no podemos acceder a él, sino que necesitamos que Dios se encarne para que nos encarnemos como él.

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