¿Qué puedo hacer por Zamora?

Una provincia con gente dura, pero siempre marginada de las grandes inversiones

04.12.2015 | 23:39
¿Qué puedo hacer por Zamora?

He dado muchas vueltas a esa pregunta. Desde que fui elegido en las Primarias internas de mi partido no he dejado de hacérmela. Más que nada porque he sido cocinero antes que fraile; o sea, periodista antes que aspirante a diputado. Y como periodista he soltado esa pregunta a todo aspirante a parlamentario que se me ponía a tiro.

-¿Qué hará por Zamora si sale usted elegido?

Los mentirosos te daban un montón de respuestas, sin mayor problema. Los más sinceros, en cambio, mostraban dudas.

-Estamos hablando de un cargo de representación nacional y por tanto con miras más amplias que las de esta ciudad o provincia. Intentaré mejorar el país y con ello, como es natural, mejorará Zamora, pero como cualquier otra provincia?

Yo no soy mentiroso. Las pocas veces que he intentado colar una trola, siempre en asuntos menores, me pillan. Soy de esos que no saben hacerlo. Así que, desde la sinceridad más palmaria, ¿qué voy a responder a quienes me hagan esa pregunta, que de hecho ya han empezado a formularme?

Creo tenerlo fácil. Elegí, y lo hice a conciencia, un partido que se centra sin enredos en un sector bien concreto: la mayoría social, que siempre son los de abajo. Es decir, los que menos tienen, los más débiles, los que se sienten indefensos ante los pocos pero poderosos de arriba. Lo que pasa es que esa relación de arriba y abajo, de débil y fuerte, de poderoso contra indefenso, no se da solo en personas. Es igual de aplicable en ámbitos colectivos, como las provincia o las naciones o los continentes. También hay provincias de abajo y provincias de arriba, ciudades fuertes o débiles, países pisoteados y países que aplastan. Yo estoy y estaré siempre con los de abajo. Vengo de abajo y no soy de los que olvidan su origen, me vaya personalmente como me vaya.

Desde Podemos, por ello, creo que podré trabajar con intensidad por Zamora, dado que es una provincia de las de abajo, con municipios humildes y aplastados por el poder, con gente dura pero expoliada, siempre marginada en las grandes decisiones, inversiones o proyectos. Y no hay nada desde ese grupo que pueda impedirme (más bien al contrario) ser implacable con los que humillan, aplastan y explotan; sea a zamoranos de a pie, a humildes municipios o a municipios más grandes pero que cometen la osadía de votar lo que no quieren los amos: Zamora, Benavente, Toro... También me atreveré, solo faltaría, con quienes llevan al desastre a provincias enteras, como la nuestra, demográficamente en agonía tras ser sangrada durante décadas por gente sin capacidad de gobierno y con la sensibilidad social de un garbanzo.

Llegar a diputado supongo que implicará una enorme responsabilidad, que los primeros días hará que el novato se sienta infinitamente pequeño. Al fin y al cabo, constituye una de las máximas representaciones del poder en este país. Y yo aspiro, si a los zamoranos les parezco aceptable en las urnas, a poner ese altísimo e inmerecido a escaño a disposición de las gentes de abajo, que en Zamora son casi todas; y al servicio de lugares que se sienten eternamente cercados o, peor aún, olvidados. No vean ambición personal en todo esto. No necesito ser diputado y he sobrepasado, me temo, la edad de las ambiciones. Quienes me conocen un poco saben que soy feliz con lo que hago, con lo que tengo y con vivir donde vivo. Si me ven como candidato es porque me han convencido otros de que puedo echar una mano, hacer algo, ser útil a mi gente, a la generación de mis hijas y a cuantos me rodean. Así que ahí está mi respuesta a la pregunta del título: si salgo elegido seré el diputado de los de abajo, de la gente, del común, de los zamoranos más fastidiados y con menos esperanza. Mi único objetivo, si la lista al Congreso de Podemos llegara a obtener votos suficientes, será que Zamora se sienta orgullosa, por fin, del paisano que de vez en cuando verá en un hemiciclo, pero más menudo por las calles y los pueblos de siempre.

Y ahí va un compromiso añadido, para que en esa hipótesis se pudiera evaluar si cumplo o no cumplo, si hago y qué hago: si llego a salir elegido y este diario me lo permite escribiré un artículo periódico, a modo de "Diario del diputado de Zamora". Para contarles con pelos y señales, a todos, a qué dedico el tiempo y para qué uso el escaño que ustedes me habrán prestado temporalmente. Qué menos.

(*) Candidato al Congreso de

Podemos en Zamora

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