Zamoreando

El aire urbano

Acabaremos en burbujas asépticas si queremos sobrevivir a tanto nocivo

28.11.2015 | 00:16
El aire urbano

Ignoro si el bajón experimentado por las temperaturas se ha llevado por delante la espesa "boina" que cubría el cielo de Madrid, de no haber sido así, pobrecitos madrileños, el nivel de polución que soportan es, eso, insoportable. El aire urbano no es el más recomendable. Cierto que en Zamora no llegamos a esos niveles, pero vamos camino de ello. Y vamos así porque en una ciudad sin distancias como la nuestra, nadie es capaz de dejar el coche en casa para ir del hogar dulce hogar a la peluquería, que está al lado; al súper, que está en la esquina o al cine que está una calle más allá. Con lo bonito que es caminar. Mover las piernas es mover el corazón, pero dígaselo usted a los que no se apean ni pagándoles por ello.

Si yo le digo que cada día una persona respira de media un volumen de aire de 12.000 litros, usted me cree porque eso está científicamente demostrado. Como demostrado queda que los efectos negativos que tendrá sobre su salud dependen de dónde los respire. No es lo mismo respirarlos en Zamora que en Madrid. En la Laponia o en México DF. Por cierto, la OMS, la misma que hace poco nos conminó a la abstinencia de carne y embutido para luego desdecirse, ha incluido las emisiones de diésel como factor de riesgo en las patologías cardiacas. No sé si Wolkswagen tendrá algo que ver en esta consideración sobre el diésel, que ha hecho la Organización Mundial de la Salud.

La calidad del aire está íntimamente relacionada con la salud, hasta el punto de que cada año se registran 3,7 millones de muertes prematuras relacionadas con la contaminación atmosférica en todo el mundo. ¡Una barbaridad! Entre las emisiones que desprende el tráfico rodado, los usos residenciales con calefacciones y las actividades de construcción y demoliciones, el aire se enrarece, se enturbia, se torna agresivo y nos hace la puñeta, puñeta que pasa por la aparición de ictus, infartos de miocardio, anginas de pecho y patologías crónicas del sistema respiratorio. Acabaremos viviendo en una burbuja aséptica si queremos sobrevivir a tanto agente nocivo para nuestra salud. La de los pequeños y la de los grandes, todos somos víctimas en potencia.

La verdad es que da un cierto "yuyu" saber a lo que nos exponemos con tan solo abrir la puerta del portal de casa. Y es que una vez que nos da el "trisisí", ya no hay quien nos lo quite de encima. Porque, ciertas patologías, cuando hacen acto de presencia son resistentes. No abandonan ni con antibióticos y porque los antibióticos tampoco son la panacea en según qué episodios provocados por la contaminación, por la mala calidad del aire urbano.

Si lo mejor es el pueblo, de verdad. Pero nos hemos empeñado en hacinarnos en las grandes ciudades y ahí nos las dan todas. Todavía las ciudades medianas como Zamora se salvan de algunos inconvenientes. Solo que se hace muy conveniente, pedirle al personal que deje el auto en el garaje y haga piernas puesto que casi todo lo tenemos a mano y así aire que has de respirar, hazlo sin contaminantes que te aboquen a patologías mil.

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