Día tras día

Jóvenes viejos

Rajoy busca desesperadamente atraer a los nuevos votantes hacia el PP

26.11.2015 | 00:28
Jóvenes viejos

Aunque ya todas las encuestas, incluidas las del CIS, apuntan a que el 20-D el voto de los jóvenes se disparará a favor de Podemos, con diferencia, seguido de PSOE, y apenas nada para el PP, parece que Rajoy busca a la desesperada, sin llegar a encontrarlo, el apoyo de una juventud que poco tiene que agradecerle al Gobierno. Es una causa perdida. El votante conservador suele sobrepasar los 55 años, con reservas, porque los jubilados, con esa subida de casi dos euros mensuales en sus pensiones, también buscarán el cambio, lógicamente. Entonces, no se sabe de donde podrá extraer Rajoy votos suficientes para ese su empeño de seguir en La Moncloa, teniendo en cuenta que el otro gran vivero posible, el de los empleados públicos, no olvida ni perdona.

Lo de rejuvenecer el rostro de un partido que se muestra apolillado se le ocurrió a Rajoy hace unos meses, poniendo como vicesecretarios a cuatro de sus dirigentes más en línea con quienes van a ser sus próximos rivales en las urnas: Rivera, Sánchez, e Iglesias. Pero como se advirtió, de poco serviría el retoque si esos políticos jóvenes llegaban con las ideas viejas de siempre. Lo mismo que hay viejos jóvenes hay jóvenes viejos. Y así parece ser. Basta con escuchar o ver en acción a algunos de los novísimos para entender la falta de renovación en el fondo. Se acaba de comprobar con uno de los nuevos cargos, el de comunicación, el palentino Pablo Casado, en algunas de sus declaraciones más recientes. Aunque tampoco represente una sorpresa, dado el pobre papel que desempeñó como portavoz de su partido en las elecciones de mayo. Pero, bueno, entra dentro de esa oscura estrategia del PP de dar la patada hacia arriba a los perdedores de las municipales y autonómicas.

Empieza el hombre, leña al mono, dando el consabido palo a los ayuntamientos de izquierdas que gobiernan en legítima y democrática coalición, y pretende hacerse el gracioso al asegurar que las alcaldesas del cambio no hacen más que magdalenas y poner pancartas. Se conoce que no ha visto la pancarta de su partido en Zamora, en Casaseca de las Chanas, abriendo la campaña de que los pueblos no se cierran. Por supuesto que el PP no quiere fusiones de los pequeños municipios, donde ejerce el clientelismo a gusto y mansalva. Y por supuesto que también defiende las diputaciones. Nada nuevo, pues.

Tampoco tienen más sustancia sus opiniones acerca de que Rajoy será, en las elecciones, el más beneficiado pues enfrente tiene a rivales muy similares en edad y planteamientos en un momento que España no está para experimentos. Lo que demuestra el autismo que llega a apoderarse de los políticos por su falta de contacto con la gente, salvo la suya, y con la calle, motivo que les lleva a negar una realidad que puede que ni siquiera conozcan. Pues precisamente lo que se demanda, lo que se quiere pero ya, es eso: nuevos partidos, nuevos y jóvenes dirigentes, nuevos planteamientos. Es el cambio. Y en cualquier caso para que el PP siga gobernando habría de contar con Ciudadanos, cada día más lejos.

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