A un panal de rica miel

Mientras nosotros tapamos goteras, Valladolid trabaja para un museo nacional de Semana Santa

24.11.2015 | 00:09
A un panal de rica miel

Mientras nosotros tapamos las goteras, en Valladolid ya trabajan en un nuevo museo de Semana Santa a nivel nacional que sea reflejo de las expresiones semanasanteras de toda España, y que vendrá a acoger las singularidades procesionales de Málaga o Sevilla, pasando por Valladolid o Murcia. Un museo distribuido en salas temáticas que recogerán los sonidos, los personajes, los símbolos, la orfebrería, los bordados, la imaginería y las pasiones vivientes, complementados con videoteca, fonoteca y librería. Y nosotros aquí con estos pelos, conformándonos con tapar las goteras del techo de nuestro museo. Los vallisoletanos se nos han adelantado, y ya hablan de pedir las ayudas pertinentes al ayuntamiento, a la diputación y a la comunidad autónoma. Y es sabido que en el gobierno de Castilla y León no hay cosa que más les ponga que promocionar a Valladolid en detrimento de otras provincias. Así que alrededor del rico panal de miel continúan concentrándose las abejas, mientras al perro flaco le siguen yendo las pulgas.

A ese panal de rica miel se acerca siempre Valladolid, sin el temor de morir en el empeño, como las famosas moscas de la fábula de Samaniego, sino con el convencimiento de poder darse un buen atracón con los presupuestos regionales, y zamparse la mejor jalea real de la colmena. Y con la tranquilidad que da el saber que los zánganos zamoranos no se atreverán a levantar la voz ni a discutir la bondad de su néctar no vaya a ser que llegue a regañarles la abeja reina. Porque los diputados zamoranos en forma de abejas y zánganos, una vez admitidos en la colmena, pagan tal peaje con creces, limitándose a apretar el botón que en cada momento les ordene su partido.

¡Qué le vamos a hacer! Se nos han adelantado y cuando otro está más espabilado que nosotros y cuenta con posibles y recomendaciones hay que reconocerlo sin ambages, sin necesidad de rasgarse las vestiduras. Y ya que la cosa se encuentra en marcha y las ayudas en el alero, como en tantas otras ocasiones ¿no sería bueno apuntarse a ese carro antes que lo hagan otros y nos quedemos más solos que Adán el día de la madre? ¿No sería interesante actuar de manera inteligente, participando en ese proyecto nacional al objeto de no quedarnos descolgados?

Ambas ciudades andan dándole vueltas a la idea de levantar un museo temático sobre la Semana Santa, el uno a nivel local y el otro a nivel nacional, que puedan servirles de ayuda a la promoción del turismo local, aprovechando el hecho de que ambas cuentan con manifestaciones semanasanteras reconocidas internacionalmente. Pero dado que nada impide poder pensar algo diferente a lo previamente establecido, ya que de no ser así, indicaría que "si dos individuos estuvieran siempre de acuerdo en todo, se podría asegurar que uno de los dos estaría pensando por ambos", podrían contemplarse otras opciones que permitieran colaborar en lugar de competir, sumar en lugar de restar, ya que otra cosa sería más de lo mismo, algo así como una ampliación de la fotografía de siempre, aunque esta vez en brillo y en blanco y negro.

Acometer tal proyecto de una u otra manera, podrá llegar a ser competencia o complemento del futuro museo de Semana Santa zamorano, puesto que todo dependerá de la función y contenido que le sea asignado. Podría, incluso, ser un mal menor para el museo zamorano, siempre que a este se le encargara alguna misión asociada, como la de formar parte de una subsede del museo nacional; algo bastante mejor que tener que lidiar con un competidor en inferioridad de condiciones. De ahí que más valdría entrar en el debate del nuevo proyecto de Valladolid que esperar a que nos lo cuenten desde la Junta Pro Semana Santa en España -creada en 1994- de donde ha partido esta iniciativa.

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