Zamoreando

Zamora, ¿ciudad de congresos?

Vivimos en la urbe con más fantasmas de España, así nos va

23.11.2015 | 00:21
Zamora, ¿ciudad de congresos?

Me da la risa, cada vez que escucho a un político decir que Zamora es ciudad de congresos y otros eventos. Que Zamora tiene un potencial impresionante. Que Zamora esto. Que Zamora lo otro. Que Zamora lo de más allá. Tengo fe en mi ciudad. Tengo fe en Zamora y creo que a la ciudad no se le ha sabido sacar partido. Que a los políticos se les ha llenado la boca de palabras, pero que los hechos no han acompañado. No se ha sabido gestionar el potencial. Si empiezo a citar nombres de todos los que auguraban que a Zamora iban a venir los chinos, los coreanos, los japoneses, los alemanes, ¡parecía una invasión!, dispuestos a invertir, cosa que se produciría en sendos congresos, muchos tendrían que esconderse.

Sabido es que Zamora es la ciudad con más fantasmas por metro cuadrado, no de Castilla y León, sino de España. Fantasmas que siempre habitan organismos de todo tipo, cuántos de ellos mediatizados políticamente. Porque, independencia, lo que se dice independencia de los poderes públicos, poca o nula, ya que la subvención manda cuando los recursos propios son insuficientes. Y que nadie a izquierda y derecha, sobre todo a derecha, blasone de los espacios extraordinarios que forman parte de la oferta de la ciudad para la realización de eventos.

No se puede tener un salón de actos extraordinario en el Campus universitario que los viernes se cierra hasta el lunes siguiente, porque la persona que lo atiende está sujeta a un horario que no contempla el fin de semana. Intente traer usted un congreso que precise de ese salón, la tarde del viernes, el sábado y la mañana del domingo. Olvídese. Y es que así podemos seguir con buena parte de los salones de actos públicos y privados. Y no se desvíe usted un minuto de la hora fijada que lo anatematizan, le ponen mala cara o directamente se olvidan de las reglas del juego de la educación que nunca hay que perder, ni aun teniendo razón.

¿De quién es la culpa? De los de siempre, de unos más que de otros. Y también de los ciudadanos que despotricamos con la boca pequeña, pero que a la hora de pasar a la acción y ser reivindicativos, solemos echar un paso atrás. No sé si en esta actitud tienen algo que ver los convencionalismos, el tradicional pasotismo de los zamoranos, el miedo al qué dirán o yo qué sé. Lo cierto es que vamos de mal en peor. Y es que, luego, nuestros representantes políticos, se supone que elegidos para estar al servicio de Zamora y de los zamoranos, cuando llegan a Madrid o a Valladolid, se callan, como tímidos, como miedosos, como zorros y de esta ciudad y su provincia no se habla en cuatro años, salvo que a alguno le entre una especie de locura momentánea y le dé por citar un verso del Romancero, porque de los problemas reales parecen no atreverse a decir ni pío.

Zamora es la que es y tiene lo que tiene que no es lo que se merecen aquellos que luchan por sacar a esta tierra del ostracismo de siglos que padece. O dan un golpe encima de la mesa y deciden dar la batalla o esta se va directamente a la mierda sin remisión posible.

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