Morir de pie o vivir de rodillas

Yo me arrodillo ante Jesús, el hombre que luchó pacíficamente a favor de los oprimidos

10.11.2015 | 00:24
Morir de pie o vivir de rodillas

Algunos miembros del Partido Popular han intentado levantar una polémica en torno a la participación del Ayuntamiento y su alcalde en los actos religiosos de la Semana Santa, en concreto en el Juramento del Silencio.

Pero han tenido que doblar la rodilla tras las declaraciones del máximo representante de la Cofradía del Cristo de las Injurias que, con pocas y contundentes palabras, ha silenciado la controversia que podría haber crecido en la sociedad zamorana sobre un hecho en el que ha prevalecido el respeto mutuo y la compresión.

Sin injurias, casi en silencio.

Quiero agradecer a la Iglesia Católica, a las cofradías y a los zamoranos y zamoranas que llevan su Semana Santa en el corazón, que el respeto a las distintas opciones, ideas y personas se haya impuesto por encima de posibles lecturas de agravios o humillaciones -que no han sido nuestra intención- dándonos una lección de comprensión y de humildad.

Un respeto que se acrecienta por nuestra parte al constatar que las diferencias ante las manifestaciones de los hechos religiosos no nos impiden hablar, llegar a acuerdos, darnos la mano. Y colaborar de buena fe -con perdón, pero es como se dice en lenguaje llano- desde el Ayuntamiento para que la ciudad sea en Semana Santa una manifestación religiosa porque así lo quiere el pueblo de Zamora que, además de rezar y salir en procesión, disfruta de unos días de encuentros y tradiciones, de arte y cultura.

Igual que comprendemos que quien ha vivido la fe o la tradición semanasantera -o ambas a la vez que no están reñidas- desde la infancia, siga alentado a salir en procesión y arrodillarse ante las imágenes que representan fe, tradición y recuerdos.

Sentimientos y creencias que tienen que ver con el pueblo pero nada deberían tener que ver con el poder político de turno, que ha pasado en España y en Zamora de la brutal dictadura de Franco a las distintas opciones de la democracia en el Ayuntamiento, desfilando tras los pasos y arrodillándose para jurar silencio ante el Cristo de las Injurias.

A eso es a los que nos negamos, por respeto. Y eso es lo que pedimos que se entienda, por comprensión.

No es por falta de humildad, como podría interpretarse. Y para explicarlo me ha venido a la cabeza la frase que encabeza este escrito, que no se sabe muy bien quién la dijo antes, pero que hicieron suya la Pasionaria y el Ché, como se conoce a Dolores Ibárruri y a Ernesto Guevara. Unas palabras que han alentado a quienes no se han sometido al poder cuando es injusto: cuando arrebata derechos al pueblo; cuando mata de hambre o de guerra.

Unas palabras y sobre todo unos hechos que, mucho antes y mucho mejor, vivió un hombre de Nazaret, llamado Jesús, que se enfrentó sin violencia al poder de Roma, y que no sé si sería o no Dios, pero sigue siendo ejemplo de los que se arrodillan ante los humildes pero no se arrodillan ante el poder cuando es injusto. Que por ello lo mataron en una cruz. Y que sigue vivo en el corazón de los oprimidos, aunque por estas tierras lo saquen muerto en procesión.

Ante el hombre que luchó pacíficamente contra el poder. Ante el hombre que sigue siendo consuelo y esperanza para los que sufren persecución, tienen hambre? mueren. No importa si es o no es Dios? Yo me arrodillo.

(*) Teniente de alcalde del Ayuntamiento de Zamora

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