¿Se presentarán los partidos catalanes el 20-D?

Si los nacionalistas concurren a las elecciones nacionales reconocen que forman parte del país

07.11.2015 | 00:00
¿Se presentarán los partidos catalanes el 20-D?

Que sí, que ya estamos todos muy hartos del tema catalán y de su empeño en crearse una ley a medida, al estilo de aquella que permite a uno acostarse con la vecina, quiera ella o no, porque en casa hemos decidido que la chavala nos gusta. Y la vecina tiene que negociar, por supuesto, porque si no negocia es una fascista, una retrógrada y no tiene voluntad de diálogo, lo que la convierte en culpable de lo que suceda luego, incluida su propia violación.

Estamos hasta el gorro, caray, pero ahora que las cosas parecen ir del todo rumbo al despeñadero, en columna de a dos y con banda de música, surge una cuestión que puede añadir algo de pasatiempo lógico al asunto y, de paso, hacerlo menos tedioso, aunque no menos surrealista.

¿Qué han pensado estos tipos, los independentistas, sobre las elecciones generales del 20 de diciembre? La cosa tiene su miga:

Si se presentan a las elecciones nacionales, reconocen de forma explícita e implícita que forman parte del país, porque nadie se presenta a las elecciones generales de un Estado que no es el suyo. Esquerra Republicana y Convergencia no se presentan a las elecciones francesas, ni a las finlandesas, pero siempre se han presentado a las españolas. ¿Qué van a hacer esta vez?

¿Conseguirán que sus diputados renuncien a la bicoca del escaño o harán un tirabuzón para convencernos a todos de que no son españoles pero pueden ser diputados en Madrid? ¿O preferirán mantenerse en sus trece y, pase lo que pase, perder cualquier opción política y cualquier capacidad de influencia en el conjunto del Estado?

Los de la CUP lo tienen claro: España no es su país y no se presentan a las elecciones españolas. ¿Y los demás?

¿Qué harán los demás cuando se les diga, y ya se dice aunque en voz baja, que permitir unas elecciones extranjeras en tu territorio es legitimar al opresor? ¿Saldrán a la calle a quemar las urnas o a intimidar a los votantes?

Porque ahí la cosa ya está mucho más clara y ya no se hila tan fino en torno a si tal o cual frase constituye una sedición: impedir que la gente vote normalmente es un delito muy gordo y sale además muy feo en las fotos, especialmente cuando cuatro desharrapados con cócteles molotov golpean a las abuelas que hacen cola ante el colegio electoral. Con un par de vídeos en ese plan, ya pueden despedirse de cualquier ínfimo apoyo que les fuese quedando por ahí, vaya?

¿Se quitarán ahí por fin la careta o pasarán por la burla de que una nación extranjera, como ellos dicen, les organice unas elecciones en su territorio? Para la primera de las contingencias está la Ley Orgánica de Régimen General Electoral (Loreg), que ya no se anda con chorradas. Y para el segundo, el del trágala, se supone que está la vergüenza torera, pero esperar que a estas alturas les quede un poco de eso es ya entrar en la ciencia ficción, un género que procuro no trabajar en la prensa. Veremos.

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