Muy breve

Alarma en la margen izquierda

El comprometido futuro de la Afonso Henriques, cuyo papel en el iberismo ha venido a menos

05.11.2015 | 00:09
Alarma en la margen izquierda

La Fundación Afonso Henriques, ese dueño dorado asentado sobre las ruinas gloriosas del monasterio de los franciscanos, pasa por malos momentos. Los franciscanos pasaron desde los altos de Rabiche a la actual sede de la Fundación, y allí establecieron la base teológica de la orden de todos los que pasaran a las Indias. Su estilo arquitectónico corresponde a la segunda mitad del siglo XV. Sufrió la desamortización y el espacio fue, sucesivamente, huerta, almacén y panera del Servicio Nacional del Trigo hasta que llegó la idea de crear una fundación dedicada al estudio, colaboración e intercambio entre España y Portugal, los dos hermanos separados y vueltos de espalda.

El monumento se restauró, se amplió y se convirtió en la sede de la Fundación por acuerdo de los patronos de uno y otro lado de la Raya, abriendo unas ansias de relaciones entre los dos países, abriendo las puertas a ese sueño dorado de la unión, maltratado, olvidado.

Creada y organizada la Fundación, sus comienzos fueron de un esplendoroso lujo que hizo soñar con actividades de todo tipo que alternarían de uno y otro lado hasta alcanzar todos los niveles de la cultura, con la economía como fondo y la política como bandera, si tenemos en cuenta que a lo largo de la historia estas tierras han construido el gran escalón donde se han dejado ver los cambios en ambos países.

Sin embargo, es otro el ejemplo que nos hace enmudecer: el de la comunidad extremeña. Y bastaría citar los trabajos desarrollados en el año 2000 tomando como centro Cáceres y su ágora como símbolo, cuyas publicaciones constituyen un verdadero alarde de una visión muy clara y certera de ese significado histórico y universal del territorio peninsular.

Es muy triste que, en el caso zamorano, la finalidad establecida en un principio de acercar posturas y completar ciclos se dejen caer solas por el peso de las ausencias, olvidadas y a caso despreciadas para que no resten preferencias.

El iberismo siguen siendo una ecuación de primer grado, con solución muy sencilla, que no se lleva a cabo por falta de la visión clara de los maestros, incapaces de arrancar desde el aula más clara y más sencilla que es donde se encuentran los héroes y cristalizan los caudillos. Castilla, despierta y sigue al Duero.

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