Del Ayuntamiento a la Diputación y tiro porque me toca

La oposición en las instituciones es fundamental, tiene la función de controlar al gobierno de turno

04.11.2015 | 00:13
Guarido y San Damián en un pleno.

Como en el Juego de la Oca: "De oca a oca y tiro porque me toca". Así debe ser la oposición, que para eso está, para vigilar la gestión de las instituciones, para que las cosas se hagan bien, o al menos, lo mejor posible, para que no se cometan desmanes, y de haberlos sacarlos a la luz para conocimiento de los ciudadanos. De manera que lejos de molestar a nadie, es de agradecer que la oposición actúe firme y decididamente en aras a controlar la gestión de los que manden en ese momento, que para eso han recibido el apoyo de determinado número de ciudadanos. Viene esto a cuento de que hace unos días (Ver LA OPINIÓN-EL CORREO del 09/09/2015) han salido a la palestra los portavoces de la oposición del ayuntamiento zamorano, a propósito de la no celebración de una Junta de Gobierno, circunstancia que, en su opinión, constituía un hecho muy grave.

Si tan grave ha llegado a ser esa acción, o más bien esa omisión, dígase sin ambages que es lo que se ha dejado de aprobar para poder reprochárselo a los regidores, explíquese que tareas, servicios o funciones han dejado de realizarse para exigírselo, detállese en que han sido perjudicados los ciudadanos para anotárselo en el debe de los ediles y tenérselo en cuenta en las siguientes elecciones. Porque si tan "fundamental es la celebración de una Junta de Gobierno para el desarrollo municipal" (concejal Prada) en algo habrán salido perjudicados los zamoranos. En algo o en mucho, ya que el portavoz Prieto afirma que "ha llevado al consistorio al desgobierno y a la paralización total". Por ello, merecería la pena explicar, de manera urgente, con pelos y señales, la caótica situación denunciada por la oposición.

Según dicen, es la primera vez que esto sucede, lo que no significa, necesariamente, que el haberse celebrado todas las Juntas de Gobierno anteriores la cosa haya funcionado para la mejor gala y provecho de los zamoranos. Porque, se supone que en esas Juntas se aprobarían, en su día, las subidas de impuestos; se permitiría la proliferación de la suciedad y el abandono de la limpieza y conservación de la ciudad; se cerrarían los ojos para no ver los reiterados ninguneos de la Junta de CyL; se pasaría de puntillas por encima de realizaciones comprometidas y nunca realizadas (Palacio de Congresos, Cúpula del Duero, Museo Lobo, etc.); se miraría para otro lado respecto a las actuaciones para optimizar la llegada del AVE; se tomaría a titulo de inventario el Plan de Desarrollo Estratégico, licitado hace cinco años; se echaría una siesta en lo que afecta a la revitalización del casco histórico; se sería permisivo en la compra de solares a precios superiores a los de mercado; y tantas otras desventuradas situaciones.

Y es que, a los ciudadanos les tiene sin cuidado que se celebren más o menos Juntas de Gobierno Local, porque lo que les interesa son los resultados finales, las obras realizadas, la renta per cápita de la ciudad, el número de empleos, la calidad de vida, y ese tipo de cosas que no tienen nada que ver con la burocracia, ni con las sesiones solemnes o menos solemnes que se celebran periódica o eventualmente en los ayuntamientos.

Pero la cosa parece que no se queda ahí, en el Ayuntamiento, ya que también en la Diputación -donde el gobierno municipal es oposición y viceversa- al parecer existen molestas protuberancias, puesto que, por parte de la oposición, se "practica la receta de la mentira" y "se pone en entredicho a la institución" (portavoz Prieto) además de cuestionarse la necesidad de su existencia, lo que lejos de constituir una originalidad o una extravagancia es algo tan debatido que existen opiniones para todos los gustos. Porque si bien, mientras exista la provincia de Zamora (Cada vez le queda menos, debido a la galopante despoblación que padece) hay que atender a la gente, y para ello alguna institución tiene que encargarse de ello, no necesariamente tiene que ser la Diputación la encargada, al menos tal y como está concebida actualmente, ya que no se entiende bien por qué se siguen eligiendo a dedo a sus componentes, cuando en el resto de las instituciones se hace con voto directo, o por qué el gasto de personal es superior al 27% de su presupuesto, cuando en el conjunto del Estado esa partida solo llega al 8,4%, o sea a menos de la tercera parte de lo empleado por la Diputación zamorana.

Pues eso, que se expliquen, con detalle los atropellos, las deficiencias en la gestión, las propuestas alternativas, con cifras y, a ser posible, con documentos, porque de ello se desprenderá, por sí misma, la descalificación correspondiente, sin necesidad de hacer uso de la retórica.

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