Isabel II, la alegre vida de una reina

Desde su juventud fue una mujer apasionada, obligada a casarse con Francisco de Asís, homosexual

29.10.2015 | 00:19
Isabel II, la alegre vida de una reina

Isabel de Borbón y Borbón nació el 10 de octubre de 1830, en Madrid. Su padre era Fernando VII y su madre María Cristina de Borbón Dos Sicilias.

El rey Fernando VII falleció el 29 de septiembre de 1833, lo que motivó que Isabel II subiera al trono con solo tres años de edad al no haber tenido hijos varones. En previsión de este caso, Fernando VII promulgó antes de fallecer la Pragmática Sanción, por la que se derogaba la Ley Sálica, que impedía a las mujeres acceder al trono.

En consecuencia, fue nombrada regente su madre María Cristina de Borbón. A los dos meses de quedarse viuda y siendo ya regente tuvo un amante, Fernando Muñoz, que era sargento de la Guardia Real, como cada año quedaba embarazada, no se podía ocultar al pueblo la situación. Ante los escándalos que había en la Corte, fue sustituida en la Regencia por el general Espartero, hasta que este fue obligado a abandonar el cargo.

Con el fin de evitar una nueva regencia, se adelantó la mayoría de edad de Isabel II a los trece años. Como la regente María Cristina no se había preocupado de la preparación educativa y política de su hija para el desempeño de tan alto cargo, su formación dependía de los vaivenes políticos partiendo de que cuanto más ignorante permaneciera, mejor resultaría servirse de ella y de su cargo.

Isabel II tenía un carácter temperamental y apasionado, al mismo tiempo que mostraba una ardiente sensualidad probablemente heredada de su madre. En otros aspectos, era muy reseñable su gran generosidad y su ánimo alegre y vivaraz, que hacían muy agradable su presencia.

Para llevar a cabo el matrimonio de Isabel II, se celebra una conferencia internacional, donde tanto Francia como Inglaterra optan por Francisco de Asís Borbón para que sea el consorte, que era considerado un personaje políticamente inocuo y además se fundían en una sola las dos ramas reales. La boda se celebró en Madrid el 10 de octubre de 1846, cuando Isabel cumplía los dieciséis años. El día antes de su matrimonio Isabel II dijo a su madre: "He cedido como reina, pero no como mujer. Yo no he buscado a este hombre para que fuese mi marido; me lo han impuesto y no lo quería". Su noche de boda fue un fracaso. Isabel II comentó: "Que voy a decir de un hombre que en la noche de bodas llevaba en su camisa mas bordados que yo en la mía". El vulgo cantaba coplas como esta: "Isabelona/tan frescachona/ y don Paquita/tan mariquita". Francisco de Asís era homosexual, mientras era cada vez más conocida la escandalosa afición de la reina Isabel por los hombres. La vida de Isabel II se basaba en una fiesta continua. Se acostaba a las cinco de la mañana y se levantaba a las tres de la tarde. El primer amante oficial fue el general Serrano, otros amantes conocidos fueron el cantante José Mirall, el compositor Emilio Arrieta, el coronel Gándara, y el capitán José María Arana. En esta relación hay una anécdota, que su marido Francisco de Asís, un día le dijo a la reina que tuviera cuidado con el pollo Arana, que le estaba poniendo los cuernos. Lo ascendió a coronel y le otorgó la Cruz Laureada de San Fernando. Otra relación también muy conocida fue con el capitán de Ingenieros Enrique Puig Moltó, que fue el padre de Alfonso XII. Se dice que un día hablando Isabel con su hijo Alfonso XII le dijo: "Hijo mío, la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía". Aún hubo más relaciones que se me hace largo enumerar. Fruto de tantas relaciones, tuvo doce hijos, varios de ellos fallecidos en el parto o a poco de nacer y otros conocidos como Isabel "La Chata", María Cristina, Alfonso, Concepción, María del Pilar Berenguela, María de la Paz y Francisco de Asís.

Mientras tantas cosas sucedían su marido Francisco de Asís tuvo un amigo de por vida, Antonio Ramón Meneses, con el que convivió toda su vida.

El 28 de septiembre de 1868, se produjo el levantamiento de "La Gloriosa", encabezado por los generales Prim, Serrano y el almirante Topete. Esto supuso la salida de Isabel II al exilio de París. Desde allí, no dejó de conspirar e hizo todo lo posible para que su hijo Alfonso XII recuperara el trono, como así sucedió en el año 1874.

Isabel II muere el 16 de abril de 1904. El historiador José Luis Comellas escribió de ella. "Desenvuelta, castiza, plena de espontaneidad y majeza, en la que el humor y el rasgo amable se mezclan con la chabacanería y con la ordinariez, apasionada por la España cuya secular corona ceñía y también por sus amantes".

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