Y en el presbiterio faltó uno

Homenajes y ausencias durante las fiestas de San Atilano en la Casa de Zamora en Madrid

28.10.2015 | 08:48
José Luis Martín

Un año más la Casa de Zamora en Madrid ha celebrado las fiestas de San Atilano, días más tarde del 5 de octubre, para no interferir en la celebración de la capital de nuestra provincia. Los tres días, 23, 24 y 25, cumplieron con el ritual en la forma acostumbrada.

El viernes, día 23, actuó de pregonero, presentado por don Julián Calvo, el artista zamorano don Ricardo Flecha, quien amenizó la instructiva velada al presentarnos en fotografías la historia de Zamora a lo largo del tiempo, desde la Edad Media hasta los principios del siglo XX. El numeroso público terminó encantado y duraron mucho rato los aplausos al pregonero, que demostró su profundo conocimiento y su prodigiosa memoria comentando las innumerables vistas de la ciudad en general y haciendo un minucioso recorrido por lugares puntuales. La velada acabó con la degustación de los ricos productos de nuestra tierra.

El sábado día 24 los actos comenzaron con la entrega de un recordatorio a los socios distinguidos como "socios del año": Pedro García, Nazario Ballesteros, Concha Álvarez, Genoveva Rodríguez (que, por la coincidencia del nombre y primer apellido, siempre me recuerda a mi madre) y nuestro director de la Agrupación Coral "Peña Tajada" don Ángel Cabello. A continuación, presentado por Benigno Pérez Zurro, con su maestría bien demostrada, se rindió un merecido homenaje a don Santiago Juan Cobos Pérez, socio de muchos años, en todos los cuales ha sido un ejemplo de colaboración, bien tomando parte en sucesivas juntas directivas de la Casa o desempeñando el relevante papel de proclamador de reinas y damas durante varios años, en los que ha sido digno sucesor del fallecido Eloy de Prada Molinero. Agradecieron la distinción de la que habían sido objeto, Pedro García, Nazario Ballesteros, Ángel Cabello y el homenajeado Santiago Cobos, quien nos dedicó un sentido discurso de agradecimiento, adornado con detalles de su larga biografía. Cumplieron muy dignamente su cometido en el acto la presidenta, María Luz Uña Riesco, y la secretaria general, Tamara Antón Peláez. La velada terminó, como el día anterior, con la degustación de unas sopas de ajo, al estilo zamorano, y otros ricos productos de la tierra.

El domingo, día 25, el día mayor de las fiestas, se celebró -como es ritual- "in missa et in mensa". A las 13.15, en el Oratorio de Caballero de Gracia fue oficiada una misa, celebrada por el capellán de la Casa, Luis Esteban Lozano, a quien acompañaron como concelebrantes los igualmente sacerdotes zamoranos Pedro Gamazo Gómez y Miguel Santiago Prieto; los tres pertenecen al cuerpo de sacerdotes castrenses, con alta graduación. Aquí se advirtió la falta, como se dirá más abajo, de Primitivo Pérez de la Prieta, que tantos años ocupó su lugar en el presbiterio. La santa misa fue cantada por la coral "Peña Tajada", dirigida por Ángel Cabello. Y el remate de las fiestas tuvo lugar en la propia Casa, que albergó en su salón Viriato una comida de hermandad, preparada con esmero por laboriosos socios, hábilmente comandados por Balbina Peláez Silva. Su actuación mereció un nutrido aplauso de los satisfechos comensales

La nota luctuosa, anunciada más arriba, la dio la ausencia de Primitivo Pérez de la Prieta, a quien nos arrebató la muerte, después de larga y dolorosa enfermedad, el pasado 27 de agosto. En él la Casa de Zamora perdió a una valiosa persona, que fue presidente de la Casa varios años y que siempre ocupó dignísimamente su puesto de sacerdote zamorano en el presbiterio, en todas las ocasiones en las que, durante muchos años, la Casa de Zamora celebró fiestas de San Atilano y San Pedro o funerales por los difuntos de la Casa. ¡Descanse en paz el amigo, que, además de digno presidente de la Casa de Zamora fue dignísimo canónigo del Cabildo de Alcalá de Henares y miembro de la Rota Española! Siempre echaremos de menos su presencia en el presbiterio cuando corporativamente la Casa de Zamora asista a la Santa Misa.

Creí obligado este doloroso recuerdo, acompañando al gozo, una vez más, de las festivas jornadas de San Atilano que celebra en hermandad la Casa de Zamora en Madrid.

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