La columna del lector

No me pasa nada, estoy bien. Solo duele cuando respiro

22.10.2015 | 00:15

Nunca se olvida a una persona que se quiere y se pierde para siempre, simplemente se aprende a vivir sin ella. Jamás se llena el vacío que deja, tan solo se hace un poco menor. No todos lloramos de la misma manera, pues hay sonrisas que esconden miles de lágrimas, ni todos sufrimos las mismas pérdidas, pues existen muchísimas diferencias.

Abrazaste mis abrazos vigilando aquel momento y por más que te buscamos, suspiramos y solo te encontramos en los miles de recuerdos. Te queremos ver y no podemos, te queremos tener y no te tenemos, lo único que podemos hacer es amarte en silencio.

A veces sientes la necesidad de expresar lo que piensas, lo que sientes, la forma de ver la vida o de aquellas cosas que existen y que cambiarías.

Ojalá fuera así de fácil, ojalá pudiera existir la oportunidad de empezar de nuevo, de que todo lo que es no fuera, de que la vida no transcurriese en blanco y negro, sino que fuera de color y que juntos permaneciéramos en un mundo mucho mejor, sin pena, sin llanto y sin dolor.

Demasiadas preguntas que hacer para pocas respuestas obtener. Y mientras la vida sigue, pasan los días, las noches y amanece un nuevo despertar, para seguir, para luchar.

Se conmemoran dos años de tu partida, el paso del tiempo no ha hecho más que darnos fuerza para seguir, para aprender a vivir así? con familiares y amigos compartiendo este viaje y con el justo equipaje, pues nadie somos más que nadie, todos somos iguales.

Existen sueños que no pudieron realizarse, quedó sin escribirse una buena parte, vida, sentimientos, corazón... el destino o la mala suerte lo impidió.

Solo nos queda el consuelo de pensar que alguien que ahora está en el cielo vela por nosotros. Nos enseñaste de todo, excepto a olvidarte.

Tu ausencia dejó un enorme vacío, lugares, rincones, suspiros? infinitos recuerdos y sentimientos que te hacemos llegar hoy y siempre a donde quiera que tú estés porque nunca olvidemos que el corazón no muere cuando deja de latir, el corazón muere cuando los recuerdos dejan de existir. ¡¡Te queremos!!

Coral Moralejo y Adrián (Zamora)

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