11 de octubre de 2015
11.10.2015

La reforma de la Constitución

El panorama político es muy cambiante y han surgido nuevos líderes

11.10.2015 | 00:23
La reforma de la Constitución

Se habla cada vez más sobre la reforma constitucional, como un oleaje de comentarios y posibilidades que surgen de la difícil situación actual que vive la política española: falta de credibilidad de su clase política, divisiones de todo tipo, crisis del bipartidismo, desigualdades y pugna entre comunidades, irritación y malestar general, en fin, un suma de situaciones que muestran un oscuro panorama política nacional y autonómica. No se puede apelar solamente a las singularidades, si a eso nos atuviéramos, entonces deberíamos mirar a Castilla y León como la comunidad con más singularidades e historia, con unos políticos que se caracterizan más por representar los intereses ajenos a los de su comunidad, sus parlamentarios parecen mirar más lo que sucede en las oficinas madrileñas que a sus propia región, velando más por sus intereses políticos particulares y partidistas que por los problemas de su comunidad, (el mejor ejemplo es como se encuentra la comunidad).

Cataluña se encuentra sometida a las tormentas del nacionalismo y secesionismo, que no solo agita el mar de las diferencias, sino que entorpece todo el quehacer de la función política, que lejos de servir y mejorar las condiciones de su comunidad, gastan tiempo, esfuerzo y dinero en ideas quiméricas y erráticas, marcadas con notorios visos de personalismos exagerados. Caminamos a pasos largos hacia una división muy peligrosa y de futuros enfrentamientos entre comunidades ricas y pobres, serias desigualdades en cuanto a políticas de sanidad y educación, todo eso se debe a un defecto grave de la Constitución actual que deja tanto legislar como ejecutar a cada comunidad.

Como señaló bien Alberto Ruiz-Gallardón, que si bien está retirado de la política, sus opiniones tienen el peso y el valor de la experiencia y es una de las mentes con más claridad política del panorama actual, quien afirmó en una pasada intervención del 22 septiembre en un almuerzo coloquio entre amigos: "Los parlamentos autonómicos están para ejecutar, no para legislar". Las leyes españolas deben ser las mismas para todas las comunidades, de no ser así, se presentarán diferencias notables y existe el peligro de rupturas entre ellas y lo que menos necesita España, es una fragmentación interna en momentos delicados como los que vivimos. Es necesario asegurar la igualdad de derechos y obligaciones de todos los españoles, vivan donde vivan, para garantizar el cumplimiento cabal de los derechos en cada comunidad autónoma, debemos tener una sola legislación española y en esa dirección debe ir la tan solicitada y cacareada reforma de la Constitución. Por otro lado, sería un grave error la aceptación de un referéndum secesionista por la ciudadanía de una o más de sus comunidades, esto es totalmente anticonstitucional y motivo grave de enfrentamiento entre comunidades.

La corrupción fue otro tema sensible que expuso Gallardón, afirmó: "La corrupción es un problema de individuos, no de instituciones", pero la falta de reacción y denuncia de dichas instituciones políticas acabó manchándolas y el daño consecuente es irreparable, se necesita un rearme moral y ético para subsanar el descrédito democrático actual, comentó Gallardón.

El panorama político está cambiando, en poco tiempo los líderes políticos han sido sustituidos por otros que empiezan a surgir, así como nuevas organizaciones políticas. En estos tiempos no vale la pasividad, como dice un dicho muy acertado en política: "Los tibios serán apartados por los resueltos", cada individuo tiene el deber de estar informado, reaccionar cuando sea necesario, participar y cumplir los deberes ciudadanos en su totalidad, no olvidemos la gran lección actual: los corruptos son los individuos, esa pulcritud que exigimos a los otros, debe empezar por nosotros, en nuestro ambiente laboral y social y así lograr esa regeneración ético y moral que España demanda de cada uno de nosotros en este momento. La sociedad civil debe estar fortalecida e independiente de la política, los líderes deben ser sectoriales y las políticas regionales deben trabajar de cara a sus comunidades integradas en políticas y leyes que provengan de las Cortes Generales.

No se puede dar en estos momentos tan difíciles que vivimos, crédito a los que dicen ya que los Partidos Políticos que tenemos no son los adecuados para sacarnos de la grave situación que se está viviendo en España, con un 24% de paro y un 53% de paro entre los jóvenes.

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