Laudable decisión conjunta

La buena idea de conectar el AVE con la red de transporte a otras ciudades y núcleos rurales

06.10.2015 | 00:22
Laudable decisión conjunta

De toda la vida venimos observando un fenómeno, que es raro por el despilfarro que significa, por una parte; y, por otra, resulta indignante por la inutilidad que comporta. Durante muchos años el ferrocarril, en España, ha pasado muy cerca de poblaciones del medio rural que, a su vez, han visto discurrir los trenes sin poder acceder a su utilización. Es un despilfarro, porque se ha gastado una cantidad considerable de dinero en la instalación de las vías férreas y la dotación de trenes y demás materiales, sin que esos trenes ayuden a la mejora de condiciones para esos poblados importantes -aunque sean, tal vez, insignificantes en magnitud de población-, y al aprovechamiento de la aportación en productos autóctonos que se desprecian. Esos habitantes, desposeídos del medio de transporte más popular, han seguido viviendo en su aislamiento; y esos productos, que llegan a los mercados lejanos de las grandes ciudades por otros medios de transporte, más caros en sí y más encarecidos por la avaricia de los intermediarios, resultan tarados por la dificultad y con unos precios que siembran el descontento en quienes los producen y en los usuarios del mercado en las urbes. Es algo muy reciente y ha tenido gran repercusión el problema que se ha creado en el sector de la leche y los productos lácteos en España, con una especial repercusión en el norte de la península -y muy especialmente por la parte que nos toca- en provincias eminentemente agrícolas y ganaderas, como lo es Zamora. Según la prensa, los quesos zamoranos están catalogados como los mejores; incluso se ven valorados, en destino, entre los precios más elevados; pero los productores de leche en la provincia no experimentan esos beneficios cuando reciben el importe de su producto.

Ahora, con relación a nuestra provincia y otras del noroeste, está en cuestión el tren de alta velocidad, cuya importancia para las provincias afectadas ha sido magnificada por las autoridades del Estado, de las regiones y de las provincias interesadas. Se ha dicho -y con toda razón- que el AVE puede contribuir al engrandecimiento de la economía de los territorios del trayecto. Supondrá una rapidez considerable en el traslado de personas y mercancías. Ya hemos podido apreciarlo quienes hemos viajado en la anticipación del AVE que suponen los Altaria; por poner un ejemplo, va una diferencia apreciable entre las cuatro horas que tarda el autobús de Avanza y las dos escasas que tarda el Altaria. Cuando, en breve, sea el AVE el que nos lleve, las mismas dos horas del Altaria se verán considerablemente reducidas.

Pero la rapidez del AVE tampoco mejorará la situación de tantas y tantas pequeñas poblaciones que admirarán la vertiginosa rapidez del tren; pero que deberán conformarse con esa admiración; incluso, por atender a la economía exigida por la rapidez, quedará aumentado el número de poblaciones privadas del servicio ferroviario rápido. Hay que reducir el número de paradas, de tal manera que, desde Madrid a Zamora solo se cuentan Segovia y Medina del Campo. Ni siquiera la noble ciudad de Toro, tan importante por historia y patrimonio monumental, ha merecido que el Altaria, ahora, y después el AVE le dediquen los escasos minutos que significa una detención del tren para atender a los numerosísimos turistas que visitarán la ciudad de doña Elvira con motivo de las Edades del Hombre cuya celebración está señalada para el próximo año 2016.

Por eso es laudable la decisión que han tomado autoridades regionales y provinciales de establecer una red de comunicaciones que enlacen todas las zonas rurales de la provincia con las poblaciones "agraciadas" con estación del AVE. Incluso han interesado de Renfe una relación exacta de horarios. De esa manera podrá establecerse un servicio coordinado de esa red de transportes ideada con los momentos de llegada del AVE a las estaciones señaladas. Así la rapidez del AVE podrá ser aprovechada no solo por las escasísimas poblaciones dotadas de estación, sino también por las numerosas vecindades que deseen disfrutar de la alta velocidad para visitar la capital del Reino y todas las ciudades de España y del extranjero.

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