Educación financiera

Frente a la complejidad y la opacidad de procesos, resulta imprescindible aportar conocimiento y explicación para entender la economía

05.10.2015 | 09:05
Educación financiera

Sencillo puede ser más difícil que complejo", dejo escrito Steve Jobs, y esas palabras podrían servir perfectamente para describir la envergadura de la tarea de difundir la cultura económica y financiera y el atractivo reto al que convoca el Día de la Educación Financiera, que por primera vez se celebra este 5 de octubre bajo los auspicios del Banco de España y con la participación de un amplio conjunto de entidades y asociaciones.

Los cambios económicos y sociales están generando una creciente complejidad en los procesos económicos y en los instrumentos y mercados financieros, al tiempo que enfrentan a los usuarios a un abanico de opciones y decisiones más amplio, complicado, en muchas ocasiones incomprensible y, desde luego, con mayores riesgos.

La educación económica y financiera adquiere, por ello, cada vez más importancia. Frente a la complejidad y la opacidad de muchos procesos, resulta imprescindible aportar conocimiento, información y explicación para entender la economía y las finanzas, especialmente en esta época de nuevas tendencias y profundas transformaciones para la que parecen escritas las palabras de Mario Benedetti: "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, nos cambiaron todas las preguntas".

Quizá ahora más que nunca, se necesita una educación financiera que sirva para hacer más comprensibles los conceptos económicos y financieros a los ciudadanos; para ayudar a la adopción de decisiones informadas, acabar con las asimetrías de información en que tantas veces se basan los abusos, dar a conocer los nuevos procesos y paradigmas que están surgiendo en el mundo de la economía, fomentar la transparencia y la confianza que tanto necesitamos y promover los valores, la ética y la responsabilidad social en los negocios.

Objetivos como esos son los que, hace ya años, llevaron a la OCDE a lanzar una iniciativa pionera para promover y difundir la educación financiera, que ha ido cristalizando en una red internacional, International Network on Financial Education (INFE), implicando progresivamente a organismos internacionales multilaterales, y generando un amplio e interesante número de proyectos de destacadas entidades e instituciones en la mayor parte de las economías desarrolladas. En nuestro país, han sido el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) quienes asumieron la responsabilidad de esta tarea, impulsando desde 2008 un "Plan de Educación Financiera", que ha sido renovado para un nuevo período de vigencia entre 2013 y 2017.

En el marco de ese Plan se han desarrollado un amplio conjunto de actuaciones, en las que han participado un diverso y nutrido grupo de instituciones y agentes sociales públicos y privados, plasmadas en la elaboración de unidades didácticas, en la realización de jornadas y cursos, en la difusión de materiales informativos o en el surgimiento de proyectos como los de "Finanzas para todos" o "Finanzas para mortales", entre muchos otros.

Pero un elemento central de ese Plan es el que, tal como se hace en numerosos países, se orienta hacia la introducción de la educación financiera en el sistema educativo de forma sistemática y desde edades tempranas. Algo que parece especialmente necesario si se tienen en cuenta las carencias, deficiencias y los bajos niveles de cultura financiera que, en muchos países y particularmente en España, han detectado estudios realizados hasta la fecha y muy singularmente el informe PISA de Competencias Financieras elaborado por la OCDE.

A lo largo de los últimos años, en colaboración con el Ministerio de Educación, se han desarrollado programas que, en el curso 2013-14, implicaron la participación de 452 centros de enseñanza y una cifra aproximada de 43.000 alumnos en todo el país, además de programas de formación de profesorado. Con la Lomce se ha dado un nuevo paso al introducir la enseñanza de conceptos básicos sobre el dinero, el ahorro, el presupuesto personal o el consumo responsable y sostenible en el currículo de Ciencias Sociales en la Educación Primaria y contenidos relacionados con las finanzas, la economía y la actividad empresarial y emprendedora en diversas materias de la Educación Secundaria Obligatoria.

A reforzar iniciativas como esas, a impulsar nuevos proyectos y sensibilizar, motivar y movilizar en el reto de mejorar la cultura económica y financiera, es a lo que quiere contribuir la celebración por vez primera del Día de la Educación Financiera. Pero ha de ser además una ocasión para reflexionar sobre el mejor y más eficaz modo de hacerlo y para renovar planteamientos.

Desde luego que lo que se ha de pretender es la elevación de los niveles de cultura financiera de los ciudadanos, pero sin dejar de perseguir también la renovación de actitudes y comportamientos que la crisis ha puesto en entredicho, que requieren una adaptación a las exigencias de estos nuevos tiempos. Y, por eso, habrá que enseñar más y mejor, pero no es solo enseñar sino principalmente de educar en economía y finanzas de lo que creo que sobre todo se trata.

Es indudable que lo que se ha de procurar es la mejora de la cultura financiera de los ciudadanos para su propio beneficio, pero también la cultura del funcionamiento del sistema financiero para su propia sostenibilidad. Y, por eso, habrá que educar a la gente en el manejo de las finanzas, pero sobre todo habrá que educar a las finanzas para que no se conviertan en un instrumento de manejo de la gente. Toda educación es regeneración y en la educación financiera no puede dejar de estar implícito tampoco un objetivo de regeneración de las finanzas.

De ahí la complejidad, y al mismo tiempo el atractivo, de la tarea de la educación financiera. Como escribió uno de los mejores pensadores españoles, Francisco Giner de los Ríos, "educación es llegar a dirigir con sentido la propia vida". Algo que es plenamente válido también para las finanzas. Para quienes las utilizamos en nuestra vida cotidiana y para quienes las dirigen. A eso, ante todo y sobre todo, es a lo que creo que debería contribuir este Día de la Educación Financiera.

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