Día tras día

Demasiados fallos

Los nombramientos del presidente Herrera parecen hechos por sorteo

28.09.2015 | 09:12
Juan Jesús Rodero

Una de las pocas esperanzas que tenían los castellano-leoneses de cara a las pasadas elecciones autonómicas era que si ganaba otra vez el PP, como así ha ocurrido aunque fuese por los pelos, al menos la Junta renovase la consejería de Sanidad, uno de los servicios básicos en los que el deterioro y la reducción de la calidad asistencial se había hecho más patente, sobre todo desde que se puso en marcha, hace un par de años, un plan de restructuración que empeoró mucho la situación tanto en los núcleos urbanos como rurales, lo que originó largas protestas tanto de los pacientes como de los profesionales del sistema de salud pública damnificados por un cambio que, según se decía, no tenía otro sentido que el del obligado ahorro impuesto desde Madrid por el jefe Rajoy, atendiendo órdenes europeas.

Pero el presidente Herrera, con ese fino sentido que le caracteriza a la hora de los nombramientos de sus equipos, que parecen hechos por sorteo -en una caja los nombres, siempre los mismos, y en otra caja lo cargos, y hala, a lo que salga- volvió a dar el cargo que ya tenía al consejero de sanidad, Antonio Sáez, tal vez para que pudiera terminar su plan de restructuración, que limita personal y medios, aunque aquí en Zamora, hace días aseguraba que el plan estaba ya cumplido. Que es justo lo contrario de lo que avisan los sindicatos profesionales y el colectivo ciudadano que controla, desde fuera, en nombre de los usuarios, el sistema de atención pública de salud.

Ya se verá si la cosa queda como está, o va a peor, aunque en realidad a peor es que no ha dejado ni deja de ir. Sino que se lo pregunten a los médicos de los consultorios en los centros de salud de la capital y de los pueblos. Como en esta materia la comunidad va destacadamente la última, no hace tanto aun que completó la informatización del sistema sanitario, no de una vez, sino en etapas sucesivas. Los historiales clínicos, por ejemplo, ni siquiera están completos. Pero lo peor, para desespero de enfermos y médicos y enfermeras es lo que está pasando con las recetas, y no está pasando solo ahora aunque los problemas hayan aumentado sensiblemente sino que llevan meses y meses sucediendo. Los ordenadores no funcionan, o dan fechas equivocadas, y ahí están los médicos, desde sus consultas, con el paciente enfrente, teniendo que llamar por teléfono a ver quien le soluciona el asunto, sin que nadie lo solucione, al borde de un ataque de nervios por la pérdida de tiempo, para acabar echando mano a las viejas recetas manuscritas, y gracias.

La Junta dice lo de siempre: que si fallos puntuales, que no es para tanto, que son molestias que tienen como causa la adecuación de la informática a la nueva tarjeta electrónica, y otras excusas similares, ante las que la gente se pregunta quién es el responsable de la situación. Lo de la tarjeta electrónica está muy bien, pero médicos y farmacéuticos temen el lío que se puede armar en los ordenadores, dado lo que pasa ahora mismo. Permite al usuario no tener que acudir a consulta a por las recetas, pero se anunció desde la Junta que entraría en funcionamiento en la primavera de este año, luego que en verano u otoño, y ya lo fían para el verano de 2016, por lo que Castilla y León seguirá a la cola en este aspecto.

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