El dios AVE

Con la precampaña electoral empieza el reparto de espejitos y el regalo de abalorios

26.09.2015 | 00:27
El dios AVE

Los partidos tradicionales conciben al votante como un tontorrón al que solo convencerán de ir a las urnas y elegir su papeleta si les prometen algo, aunque sea alguna tontería, un espejito, un abalorio. Ya saben, como los conquistadores a los indios cuando Colón. Su mentalidad, la de los políticos de esos partidos, se resume en el conocido: "¿Por qué me quieres, Andrés? Por el interés". O lo que viene a ser lo mismo: cree el ladrón que todos son de su condición. Como ellos, si no es por interés, no hacen nada?

De ahí que en cuanto se acercan elecciones, reúnan a sus expertos y los estrujen para que busquen qué ofrecer. En la actualidad tienen dos problemas serios para confeccionar sus folletos de crecepelos (vulgo, programa electoral). No hay dinero disponible y desde el Gobierno central solo se tienen competencias en un área atractiva electoralmente, Fomento, la antigua Obras Públicas. Desde que Aznar, "porque yo lo valgo", transfirió de golpe a las autonomías toda la Educación y la Sanidad, en las campañas de las Generales queda poco más que ofrecer que AVEs y autovías. Quizá eso explique que seamos el país con más vías de alta velocidad del mundo, solo después de China (si no recuerdo mal). Y quizá eso provoque que los políticos de vuelo corto, tipo gallináceo, que nos gastamos, sigan prometiendo autovías hasta en los caminos vecinales. Pobres diablos. No se lo tomen en cuenta. No dan más de sí.

El PP es campeón en esta Liga. Más que nada porque está al mando del Gobierno central. Y moviliza todo lo que tiene, para prometernos nuevos trozos de autovía y el advenimiento del divino AVE, en cuanto, mecachis, pase la cita electoral y renueven poltronas. Así estos días hemos vuelto a recordar que hay ministra de Fomento de origen zamorano y nos hemos enterado que la ministra de Trabajo ha tenido el cuajo de venir a la provincia, no precisamente a hablar con los parados o interesarse por quienes no disfrutan de la más mínima prestación. Empieza el reparto de espejitos y regalo de abalorios.

-Vótame y te pongo otro trocito de autovía.

-¿Ya?

-No, ya no. Primero nos votas y después nosotros, si eso, ya.

-¿Y el AVE?

-El AVE está.

-No lo he visto.

-Bueno, es un decir. Está al caer. En un plis-plas.

-¿Y a qué horas pasa por Zamora? ¿Podré pagarlo? ¿Traerá gente o solo se la llevará?

-Muchas preguntas hace usted. ¿No cree en el AVE? ¿Pone en duda la utilidad de tan altísima inversión? ¿Es un antipatriota o solo un desleal?

Esa es otra. Ni se te ocurra dudar de las infinitas bondades del dios progreso y sus ramificaciones, las divinas autovías y el superdios AVE. El AVE es el maná que lo va a solucionar todo; dará pan a los hambrientos, techo a los desahuciados y hará que todos nos forremos, a condición, eso sí, de que aprovechemos esta oportunidad de oro que los dos grandes partidos han apoyado a muerte, desde sus gobiernos. Patéticos. Se aferran a cualquier cosa con tal de no mirar la realidad de frente.

La realidad: 15.214 parados en la provincia, 9.000 familias zamoranas en las que no entra un solo céntimo al mes, más de 20.000 paisanos atendidos por Cáritas el pasado año? ¿Y a esos qué les decimos, forofos del dios AVE y adoradores de las divinas Autovías? ¿Que coman asfalto? ¿Que duerman sobre las antiguas vías, ahora que solo importan estas otras más molonas? Cada kilómetro de AVE entre Madrid y Barcelona costó 14,4 millones de euros, unos 2.400 millones de las antiguas pesetas. ¡Un solo kilómetro! No creo que el Madrid-Galicia, que es el que pasa por aquí, salga más barato. Les dejo a ustedes el cálculo de cuánta gente podría comer con ese dinero o recibir un ayuda mínima para sus gastos más extremos. Y ahora, que tengan el cuajo los del sobre y la gaviota de seguir viniendo a pedir el voto a cambio de ese AVE gallego (que no zamorano, ni al servicio de los zamoranos) del que no podremos pagar ni el mantenimiento, según reciente informe del nada sospechoso Tribunal de Cuentas.

En fin. Esperemos que el viento del cambio se convierta en huracán y se los lleve. Aunque no quiero engañarles: va costar muchísimo poner esto otra vez en marcha y al servicio de la gente.

(*) Secretario General

de Podemos Zamora.

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