Alto coste económico y social de la independencia

Por fin empiezan a hablar claro quienes suelen callar: banca y patronal

21.09.2015 | 00:40
Alto coste económico y social de la independencia

Puede ser que en las elecciones catalanas del 27S "no pase nada más que lo que ha pasado siempre", como escribe el solvente sociólogo Jaime Miquel en "La Voz de Galicia". En su opinión, ganarán los que ganan siempre, hoy reagrupados en la candidatura del sí, donde Mas se resguarda en la cuarta posición para evitar debates y preguntas incómodas sobre corrupción y mal Gobierno. O puede ser que pase algo distinto. ¿Y por qué habría de pasar? Pues porque, por fin, han hablado claro quienes suelen callar. A última hora se despertó la banca, la patronal, las entidades económicas y algunos por su cuenta como Jorge Gallardo, presidente de la farmacéutica Almirall, que, siguiendo la recomendación de Josep Lluis Bonet, presidente de Freixenet, avisa a sus empleados de las consecuencias negativas si Cataluña opta por la independencia.

Ha sido una semana de pronunciamientos económicos después de días de declaraciones políticas rotundas por primeras espadas, a saber Merkel, Cameron, Obama ante el rey de España y Junker. Es unánime: si Cataluña sale de España o si declara unilateralmente su independencia, como anuncian Mas, Junqueras y las CUP, automáticamente saldrá de Europa y peligra su pertenencia al euro. El ex primer ministro italiano Mario D'Alema ha reiterado que a Cataluña le podría pasar lo de Kosovo, que quedaría desconectada de los organismos internacionales, Naciones Unidas, incluida. Pero por lo visto, todo este elenco de líderes mundiales con el mismo argumento valen menos que la declaración de Carme Forcadell, aunque en su vida política no pasara de concejala de Terrasa, y que mantiene que "Cataluña no saldrá de Europa". Tratando de mantener la confusión, el número uno de la lista del sí, Raül Romeva, escribió en su Twitter que el vicepresidente de la Comisión Europea para el euro, Valdis Dombrovsky, "corrigió al Portavoz de la UE" cuando reiteró que Cataluña saldría de la UE si se independizara. El propio Dombrovsky le respondió en Twitter así de claro: "La Comisión Europea tiene un único mensaje. Por favor, lea". Pero tanto da. Cuando no se quiere leer, o entender, no se entiende, porque si se hace, se cae la ficción.

"Tenemos que desconectar Cataluña de España", dijo Mas. Felipe González le respondió que son tiempos de conexión. Todo el mundo en una sociedad globalizada pelea por conectar, por estar en red. Pero Mas emprende el viaje en sentido contrario. Las consecuencias pueden suponer un alto coste para Cataluña y para el bolsillo de cada uno de los ciudadanos catalanes. Porque detrás de la advertencia bancaria hay pérdida de puestos de trabajo en las sedes centrales del Sabadell y CaixaBank, menos crédito y depreciación de activos.

Un alto ejecutivo bancario del sur de España al que Mas le entregó recientemente un galardón de excelencia le preguntó en privado si todo esto lo había calculado bien: "¿La gente está dispuesta a aguantar ese coste?" Mas reconoció que habría un coste, al menos al principio, y admitió que a una parte de los que propugnan la independencia no le importaría soportar las dificultades económicas, pero a otra parte quizás sí. ¿Entonces, es que no lo saben porque se los desinformó, o no quieren saberlo, o simplemente las emociones eclipsan los razonamientos racionales? Tenemos la opinión de Merkel contra la de Junqueras, la de Cameron frente a la de Forcadell, la de Junker contra Romeva y la Obama frente a la de Mas. Y las declaraciones de los bancos y cajas, Sabadell y Caixabank incluidas, que advierten de su posible salida de Cataluña, frente a la del candidato de las CUP, Antoni Baños: "Que hagan las maletas y se lleven sus preferentes y sus desahucios".

Nadie sabe, ninguna encuesta puede predecir, lo que sucederá el domingo en las urnas. Hay mucho silencio y es verdad que hay campaña fomentando el miedo por ambas partes, pero, al fin, empieza a aflorar esa información que antes solo se decía en voz baja y que resulta esencial antes de tomar una decisión. Como han empezado a hablar los que nunca lo hacían en alto, quizás esta vez se desmienta eso de que "pasará lo de siempre, porque siempre ha sido así". Pasará lo que los catalanes decidan.

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