Mercado de Abastos de Zamora

En busca de un modelo sostenible para un espléndido edificio

17.09.2015 | 08:59
Antonio Gallego

Llevamos demasiado tiempo hablando de este asunto y eso no es bueno. Los anteriores responsables municipales del Partido Popular malgastaron tiempo y dinero sin hacer nada, mareando la perdiz y cada vez estamos peor: más puestos vacíos y la sensación de que todo seguirá igual, bajando. Así no podemos continuar. Ya es hora de que el nuevo equipo municipal entre en acción.

Cuando se buscan referencias se citan los mercados de San Antón o San Miguel en Madrid e incluso el de La Boquería en Barcelona, todos son, en mi opinión, referencias no válidas e irreales. El mercado de Zamora debe dar servicio a una población cercana a los 70.000 habitantes de clase baja y media muy justa, sin apenas crecimiento y cada vez más envejecida. Su ubicación en el centro de la ciudad así como el espléndido edificio de Segundo Viloria son un valor indiscutible que no hay que olvidar sino aprovechar y potenciar. Tampoco podemos olvidar la realidad que lo rodea como son las numerosas tiendas y servicios que deberán tenerse en cuenta pues forman una unidad de servicio con el propio mercado. Esto también ocurre en casi todos los mercados tradicionales.

Hay dos cosas prioritarias a hacer. Primero definir el modelo de mercado que queremos y a la vez solucionar el problema administrativo de licencias y concesiones apoyadas en un reglamento municipal actualizado, claro y abierto al futuro. Este asunto tiene que quedar totalmente solucionado antes de cubrir las plazas vacías.

Respecto al primer asunto, mi opinión se decanta por un mercado tradicional redimensionado, según los datos que se obtengan en el apartado anterior, al estilo del actual y que cumpla toda la normativa sanitaria. Así ocurre en la mayoría de los mercados de capitales pequeñas o medianas. Es cierto que las condiciones sociológicas de la población han cambiado sensiblemente pero este formato del mercado se adapta muy bien a una población como la zamorana por ofrecer producto fresco, el trato directo con el consumidor, el conocimiento del origen de los productos, siendo habitualmente local, lo que ayuda a generar riqueza en el sector primario de Zamora además de contar con precios competitivos. Y aunque es verdad que el mercado no puede pelear con las grandes superficies en secciones como lácteos o el gran consumo, sí que lo pueden hacer en frutas y verduras, carnes y pescados. La transparencia en lo que se vende es otra de las señas de identidad ya que el precio es el que se muestra, el producto no viene envasado y uno puede comprar lo que solamente necesita.

En ese nuevo mercado el Ayuntamiento se debería reservar puestos suficientes para dar entrada a productos especializados de la tierra, productos ecológicos y productos de proximidad, como ya existe en la marquesina exterior del mercado. También podría contar con un área interior para promociones puntuales o de degustación. Descarto totalmente hacer un supermercado en alguna de sus plantas ya que este servicio lo cubren perfectamente las tiendas similares que existen en la zona. Si se opta por este modelo, no creo que se necesiten inversiones significativas que se podrían consensuar fácilmente contando con la Asociación de Concesionarios.

Como dije anteriormente, habría que analizar si es necesario actualizar la Ordenanza sobre el mercado en cuanto a los puestos y puntos de venta, usuarios y titulares de las licencias, procedimiento para la concesión como son: solicitud, plazo de presentación, requisitos, baremos, canon, plazo de resolución y todos los elementos esenciales del régimen de la concesión así como procedimientos de transmisión, extinción de las concesiones, normas sobre el ejercicio de la actividad, derechos, obligaciones de los concesionarios, etc. También parece elemental que se tenga en cuenta a los concesionarios actuales y se busque una salida equilibrada con ellos estableciéndose un punto de partida nuevo y claro. En la actualidad no hay tantos concesionarios que hayan cerrado sus puestos, por las razones que sean. En una visión general del mercado serán algo más de diez sobre unas concesiones por encima de las ochenta.

Los usuarios y la asociación de comerciantes con licencia municipal deben ser los dos pilares en donde se debe apoyar el Ayuntamiento para la gestión del mercado. Con los primeros, con una periodicidad definida vía encuestas de opinión, se debe medir el grado de satisfacción y ahondar en posibles mejoras al igual que con la asociación de concesionarios, sin ninguna intervención política o partidista. Tanto el Ayuntamiento como la asociación de comerciantes se deberían plantear acciones de promoción del mercado periódicas incluso en centros educativos. Hay que tratar de recuperar la tradición de mercado e incluso atraer a gente nueva y joven para que lo pruebe. A lo mejor habría que ensayar a abrir un día a la semana por la tarde para romper la inercia del horario de mañana que impide a mucha gente su uso aunque romper inercias y costumbres suele ser difícil si no se aguanta un tiempo significativo con la apuesta.

Además de la propia Asociación de Concesionarios del mercado se podría reflexionar si no sería conveniente crear también una asociación que incluya a todas las tiendas o negocios que conforman la unidad económica del mercado para potenciar al máximo la zona con el acuerdo de todos.

También habría que revisar el tema del aparcamiento por si existe posibilidad de mejora y de ordenación de la zona. No hay que olvidar que a muy escasa distancia existe un parking público y casi toda la superficie que rodea el mercado es de parking controlado. Creo que es un error que el tráfico rodee todo el perímetro del mercado ya que solo sirve para perturbar a los usuarios. Bastaría con dejar las salidas naturales para circular por la calle Traviesa desde San Pablo y la salida que proporciona la calle Alfonso III el Magno a los coches que salen del actual parking en la plaza de la Constitución. Con ello se podría hacer peatonal parte de la carretera que circunvala al mercado por su entrada principal además de ganar espacio para otras opciones de venta. La entrada para carga y descarga de comercios de dicha zona se podría controlar con los clásicos bolardos en las entradas y salidas que se creen activados con tarjetas por los comerciantes afectados. También existe un solar justo al lado, en la esquina de la calle San Pablo con el Mercado que lleva largo tiempo sin edificar, lo cual propicia un acercamiento con su propietario que pueda permitir alguna posible solución para su uso. Habría que intentarlo.

Por último, una vez definido el modelo, habría que hacer una evaluación de costes. Como he dicho anteriormente, no debería ser demasiado alta si vamos en la línea de un mercado tradicional. El mercado ya cuenta con aire acondicionado, ascensores y rampas para minusválidos y servicios públicos. Las líneas que se siguen en estos casos son: subvenciones de la comunidad, aportaciones del Ayuntamiento y/o un crédito concedido a la Asociación de Comerciantes con aval público.

Con este artículo no trato más que abrir un debate que sirva a los zamoranos y al Ayuntamiento para que podamos, entre todos, tomar la mejor solución sobre nuestro mercado, espacio importante para cualquier ciudad. Pero no podemos demorarlo demasiado.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine