Zamoreando

El valor terapéutico de la naturaleza

Nos empeñamos en maltratar al entorno en lugar de ser agradecidos

04.09.2015 | 08:37
Carmen Ferreras

Por qué nos empeñamos en maltratar a la madre Naturaleza. Por qué seremos tan cerriles con ella y en lugar de mimarla y de agradecerle todo lo que nos da a manos llenas, nos empeñamos en lastimarla. No terminamos de entender y aprender la lección que esta gran señora nos da cada día. Solo cuando se cabrea, con más razón que un santo, hacemos propósito de enmienda que dura lo que dura el cabreo de esta madre sin igual.

Quien ha entendido muy bien su valor -que procura difundir y utilizar en provecho de todos y muy espacialmente de los colectivos más vulnerables- es Europarques, además de la Estación Biológica Internacional. Conjuntamente han puesto en marcha un novedoso programa terapéutico inclusivo y totalmente gratuito con la Asociación de Padres y Amigos de Personas con Necesidades Especiales, conocida con el nombre de Leque. De esta forma la Estación Biológica y Portugal refuerzan y convierten en realidad un sueño que dio comienzo en 2008 con los primeros cruceros medioambientales destinados a niños con autismo y síndrome de Down en el marco del programa: "Un Río-Dos Países" de tan feliz recuerdo para todos cuantos participaron.

Aquellos programas terapéuticos que se llevaban a cabo a bordo del crucero se complementan ahora con diferentes especies de fauna silvestre criadas en cautividad y más concretamente con patos buceadores y nutrias que ofrecen un espectáculo digno de encomio. Estos animalitos del denostado planeta azul, junto a los técnicos de la EBI, interactúan con el valor terapéutico de la Naturaleza y el agua contribuyendo enormemente a la superación de las dificultades comunicativas y favoreciendo mecanismos de relajación para estas personas con necesidades especiales. Tuve el privilegio de asistir a este encuentro y he vuelto encantada, admirada y literalmente seducida por el hermoso y aleccionador espectáculo que se nos ofreció a los allí presentes. Y también por las posibilidades que ofrecen unos animalitos que, lejos de servir para brindar sus pieles y su carne al mejor postor, contribuyen a la salud de quienes más lo necesitan.

Extraordinario lo de las nutrias, pero es que los patitos buceadores son otra historia. Una especie para mí desconocida hasta ahora y que, gracias a David Salvador Velasco, de cuya labor al frente de Europarques y de la Estación Biológica Internacional hay que hacer bandera, he podido disfrutar e incluso participar comprobando la importancia que para nuestra salud tiene determinada fauna criada en cautividad y perfectamente adiestrada. No me extraña el apoyo total de las autoridades portuguesas a este proyecto o, mejor, hay que llamarlo ya realidad, que tanto bien está haciendo a tantas personas con necesidades especiales a las que les ha devuelto la sonrisa y la esperanza.

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