Crónicas de un paso de cebra

Una reflexión sobre la grandeza

¿Dónde encontrar un soplo de aire fresco? Solo más allá de la política

03.09.2015 | 09:31
Concha Ventura

El orondo Rey Sol, Luis XIV de Francia, representante único de una monarquía absolutista, hijo de española, Ana de Austria, nieto de Felipe III de España, habiendo sido nombrado directamente por la divinidad (ahí es nada), llegó a poner de moda la frase "El estado soy yo", aunque parece ser que en realidad dijo "El bien del Estado constituye la gloria del rey" y lo que pasó es que las malas lenguas lo tergiversaron.

Fue mujeriego, como casi todos los reyes españoles, y eso que ni había redes sociales, ni falta que hacían, y aparte de dos matrimonios, gozó de los favores de damas de rompe y rasga como La Vallière, Rochechouart (madame de Montespan) y muchísimas más.

Fue representante de la grandeza en el más amplio sentido de la palabra. Tuvo la gran idea de convertir un refugio de caza en el palacio de Versalles, para que allí se dieran cita los cortesanos de su corte compitiendo en elegancia, opulencia y extravagancias: vidas lujosas, vestidos churriguerescos, joyerío a tutiplén, fiestuquis, cenas pantagruélicas, paseos en barcarolas, lo de siempre. En definitiva un vivir costoso, cuyo dispendio se sufragaba, como suele pasar, con las rentas que se les cobraban a los ciudadanos y por los privilegios reales, que cada año aumentaban para mayor gloria del rey y de Dios, claro está.

Este señor tiene más de una anécdota real, pero siempre me ha llamado la atención una en particular de corte escatológico, resulta que el año 1686 fue operado de una fístula anal -aunque su carácter fuera sobrenatural, también era humano-, y se la tuvieron que abrir repetidamente y sin anestesia. Se cuenta además que el monarca aguantó estoicamente y tras la recuperación y a raíz de ese hecho, las monjitas del claustro de Saint Cyr lo celebraron componiendo una canción que titularon "Grand Dieu sauvez le roi" ("Gran Dios salvad al rey"). Un viajante inglés que pasaba por allí oyó la melodía, la copió e hizo una versión que se convirtió en el himno británico, "God save the king" ("Dios salve al rey"). Recuerden que un himno es algo que mueve a las masas en la defensa de una idea.

Ahora que observamos, el cambio de ideologización en la política española (bienvenido sea), lo que pensábamos que se convertiría en un soplo de aire fresco, acaba siendo una mezcla sin sentido de apoyos políticos, que acaban en el mismo punto de partida, el estado soy yo en expansión, y hago lo que me viene en gana. No se abordan los verdaderos problemas de la gente, se siguen dando bandazos sin sentido por todos aquellos que ostentan el poder en nuestro país, y una constante prevalece, la bancarrota, no solo económica, sino también humana, que subyace por detrás de toda operación, fundación, ayuntamientos, comunidades, cortes celestiales? y así nos va.

Por poner un ejemplo, la misma jueza Carmena, que dice no creer en partidos, a pesar de haber sido puesta en el poder con el apoyo de socialistas y podemitas, aunque ahora reniegue de ellos, pero no de los privilegios que el puesto le otorga para nombrar a dedo a familiares y amiguetes cercanos, agotada de tanto trabajo ya se ha tomado vacaciones nada más empezar el mandato y hace viajes oficiales extrarradio, pero casi que no lo son y seguimos sin entender nada.

¿Dónde buscar entonces un soplo de aire fresco?

Este solo lo encontraremos más allá de la política.

Soy seguidora desde hace unos años de la pensadora estadounidense de raíces alemanas, ya fallecida, Hannah Arendt, la cual sufrió por su origen judío y su compromiso personal, no solo prisión en un campo de internamiento en Gurs, del que logró huir, sino la oposición de su propio pueblo cuando no estaba de acuerdo con las actuaciones que este llevaba a cabo.

Desarrolló así una filosofía, lejos de la barbarie de las ideologías no democráticas. Pero pensaba que la democracia tenía que ser otra cosa. Defendía la libertad de pensamiento y la igualdad política de las personas, no creía en la democracia representativa, precisamente porque si la mayoría de un pueblo decide una cosa y los pactos presentan otra, no es democracia plena, pero además y lo que es más importante, no entendía que los ciudadanos demos un voto por cuatro años a los políticos que van a representarnos y durante ese tiempo no les exijamos nada, y puedan hacer lo que quieran? Dejándoles las manos libres para sus tejemanejes y así llenar sus bolsillos.

Frente a "El estado soy yo" del rey absolutista, ella pensaba que a partir del siglo XIX, los individuos seguimos siendo domesticados socialmente; pues clases y agrupaciones sociales son controladas por el mismo poder, llegando así a crear una sociedad de masas dominada y asfixiada por la burocracia. Sostiene además que todos los seres humanos aspiramos a un tipo de poder y somos capaces de aniquilar a cualquiera, y al delegar nuestro poder en el Estado, este detenta ese privilegio y crea leyes para poder matar al adversario, porque con nuestro pasotismo defendemos que "la expansión es lo importante". Eso da lugar a que los ciudadanos se relacionan entre sí por su nivel de competencia, de cuyo círculo quedan excluidos todos aquellos que fracasan en el camino de la vida. Ese tipo de poder entronca con una idea de progreso que tiene que ver con la aniquilación, y no con el pacífico convivir de ciudadanos libres en una sociedad más humanizada.

Y ese es nuestro becerro de oro, esa es nuestra actual grandeza, esa es la sociedad que estamos construyendo.

No hay palabras, pero según los que llevan las riendas del poder, todo va bien.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine