El síndrome de Angelina Jolie y su justificación, en casos

Hay una inclinación sobrevenida a amputarse una mama, o incluso las dos, de forma preventiva

29.08.2015 | 00:15

Ni los aspectos más delicados referidos a la salud están libres de tendencias médicas y sociales, o incluso de modas, que propician conductas poco racionales. Dos artículos recientemente publicados en la prestigiosa "JAMA" ("Journal of the American Medical Association", Revista de la Asociación Médica Estadounidense) cuestionan seriamente la conveniencia de extirpar por sistema el pecho de pacientes que padecen un carcinoma de mama ductal "in situ".

A la luz de las conclusiones de estos estudios, los oncólogos se ven más obligados, si cabe, a sopesar con extremada prudencia las diversas terapias posibles. Incluso con la opción de limitarse a una estrategia pasiva -de seguimiento- en determinadas pacientes que, en realidad, nunca van a desarrollar un tumor invasivo y maligno.

En otras palabras: que el síndrome Angelina Jolie, esa inclinación sobrevenida a amputarse una mama, o incluso las dos, de forma preventiva, solo está justificada en algunos casos. "Bajo ningún concepto puede convertirse en una norma general ni en una medida que se adopte sin un estudio multidisciplinar e individualizado previo", subraya Yolanda Fernández, oncóloga especializada en cáncer de mama.

Conviene distinguir para evitar confusiones, subraya la doctora Fernández. Tener una mutación de los genes BCRA1 y BCRA2, como la que presentaba padecía la actriz Angelina Jolie (su madre había muerto a causa de un cáncer de mama), sí implica un riesgo serio de desarrollar un tumor maligno de pecho o de ovario. Y, por consiguiente, sí puede hacer recomendable una amputación preventiva.

Sin embargo, sufrir un carcinoma de mama ductal "in situ" es "algo muy distinto". Como consecuencia del progreso de los cribajes con mamografías, este tipo de tumor ha pasado de constituir el 5 por ciento al 30-35 por ciento del conjunto de los casos de cáncer de mama. Con la particularidad de que, aunque tenga la potencialidad de transformarse en un cáncer, de entrada consiste en una enfermedad que se extiende por los conductos mamarios por los que circula la leche. "En términos generales, estos carcinomas no tienen capacidad de generar metástasis, y solo algunos son precursores de cáncer invasivo, de ahí la importancia de identificar adecuadamente estos últimos".

La oncóloga aporta una consideración altamente esclarecedora: "Es muy probable que si a las mujeres fallecidas en edades avanzadas se les hiciera una autopsia se descubriera un porcentaje significativo que hubiera convivido durante años con un carcinoma ductal "in situ" de bajo grado sin darse cuenta".

En el momento actual, para este tipo de diagnósticos se prescribe siempre cirugía, ya sea una extirpación completa de la mama o simplemente de la zona afectada, habitualmente seguida de radioterapia. Yolanda Fernández sostiene que estudios como el de "JAMA", reprospectivos y con un numeroso volumen de pacientes, "resultan muy útiles" a la hora de evaluar modos de hacer que se han convertido en rutina y que, en determinados casos, "pueden obedecer a entusiasmos colectivos no fundamentados en la evidencia científica".

La clave, resume la doctora Fernández, "reside en un estudio individualizado y realizado por un equipo médico que incluya oncólogos, cirujanos plásticos y generales, radiólogos, radioterapeutas y anatomopatólogos".

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