A Dios, al césar y al pueblo

En España aún colean en la cultura los recuerdos del tiempo en que el dictador desfilaba bajo palio

24.08.2015 | 23:37
A Dios, al césar y al pueblo

Iban a por él los fariseos. Porque lo que temían en el fondo era que se metiera en política y se hiciera un revolucionario de los de arma en mano, para luchar por la independencia del pueblo judío contra el invasor de Roma.

O no. Porque cualquiera sabe lo que pasaba por su cabeza.

Lo que cuentan sus amigos evangelistas es que iban a buscarle las vueltas, porque decía cosas distintas, como bienaventurados los parias de la tierra, o sea, los pobres de espíritu, los mansos, los hambrientos de sed y justicia, los perseguidos? ¡Uf! Gentuza. Y porque las hacía distintas: echaba a los mercaderes del templo; andaba con pescadores y putas; defendía a las adúlteras; estaba con los enfermos.

Tal vez como otros. Pero a éste le seguía la gente del pueblo oprimido.

Había que pillarle en algo ilegal. Y se les ocurrió preguntar por los impuestos. Porque parece ser que al poder de Roma, a los judíos colaboracionistas como los sacerdotes del templo, a los hipócritas de los fariseos y otros de por la Biblia? lo que les interesaba al final era el dinero, que luego llamó el capital un tal Marx.

O no. Porque eso fue mucho después.

El caso es que salió por peteneras, y con lo de pedir una moneda, preguntar de quién era la cara impresa, que era la del césar, y decir lo de "a Dios lo que es de Dios, y al césar lo que es del césar", se salvó. Aunque no por mucho tiempo.

Todavía se anda interpretando lo que quiso decir con la famosa frase. Quizá la separación entre religión y política. O que el dinero no era digno de Dios y viceversa. O sencillamente se salvó como pudo. Porque dicen que era Dios, pero no quiso ejercer de tal y utilizar su poderes, sino que eligió vivir como un hombre. Y morir. Pero como hombre, mantendría el instinto de supervivencia.

Y después de miles de años desde la frase, de miles de césares políticos que en el mundo han sido y de dioses religiosos y hasta paganos, en algunos sitios como en España se sigue polemizando sobre césares y dioses. Sobre religión y política.

En otros lugares el asunto es peor, porque los estados son religiosos, y discriminan, por ejemplo en el caso de los islamistas, a las mujeres. Pero en España aún colean en la cultura los recuerdos del tiempo en que el dictador -el poder político- desfilaba bajo palio en las procesiones. Y aunque ahora ya no van bajo palio, la mayoría de los políticos de la democracia siguen participando como tales, en actos de la religión mayoritaria, algunos más festivos y otros profundamente religiosos. En este caldo de cultivo cultural y social, pero también político y religioso, se mantiene el debate sobre la relación entre la política y la religión. Aunque como ahora conviven más religiones que la Católica, los que defienden este vínculo aluden sobre todo a la tradición y a la cultura.

¿Tradición como la ablación del clítoris? ¿Cultura como la lapidación? Cito estos casos porque los católicos se han ido adaptando y hasta han forjado los derechos humanos. Pero no así otras religiones cercanas.

Llegamos así a la fiesta de la patrona, por tradición desde que la trajeron a Zamora los palentinos, nuestra Virgen de la Concha. Y algunos intentan reavivar el debate. Pese a que con todo el respeto, el alcalde permite y colabora para que en la ciudad y con los medios del Ayuntamiento, se celebre en sus calles y dependencias la fiesta religiosa, la fiesta tradicional, la fiesta cultural. ¡Faltaría más! Si lo que hacen es desfilar, cantar, rezar y homenajear este año al obispo.

Pero por respeto, a Dios lo de Dios, el alcalde no participa en los actos religiosos como tal. Porque sería como los fariseos en caso de no ser creyente. O si lo fuera, debería hacerlo como hombre y no como "césar" político.

Respeto a la religión católica, a la tradición y a la cultura del pueblo de Zamora. Que no anda en disquisiciones filosóficas, religiosas ni políticas e irá a las fiestas, y a la procesión si quiere. Y no echará de menos a su representante político. Porque estará pendiente, con los trabajadores públicos del ayuntamiento que se necesiten, de que todo salga bien? Si Dios quiere.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine