Zamoreando

No hay derecho

El caso Isabel Pantoja tiene muchas vertientes

22.08.2015 | 00:00
No hay derecho

Yo no digo que la señora Isabel Pantoja no tenga una enfermedad que requiera la mejor atención médica. Lo que sí digo es que no hay derecho, por muy legal que sea, a que mientras otros presos y presas sin nombre y aun con él, enferman y mueren en la cárcel sin posibilidad de salir, a esta señora se le esté permitiendo lo que todos sabemos. Estar en un hospital privado que, a buen seguro, se lo paga con su dinerito, un dinero bajo sospecha, y con unos médicos que van a tratar de demorar lo indecible, en base a una estrategia muy bien preparada, su vuelta a la cárcel.

Es posible que la tonadillera no vuelva a la cárcel. Es posible que del hospital donde pasa el trago de su enfermedad se vaya directamente a Cantora, es decir, a casita sin más complicaciones. Dicen que Julián Muñoz se muere lentamente en prisión, pero todavía no le han dado el tercer grado. Lo que tampoco se entiende muy bien, ya que de famosos y famosillos hablamos, es que no se permita a Maite Zaldívar disfrutar del pertinente permiso penitenciario porque dice el juez o el fiscal que podría crear "alarma social", y con la que hay montada en torno a la presunta enfermedad de la Pantoja, ni juez ni fiscal se hayan pronunciado.

Las leyes van donde quieren los reyes y no precisamente los de carne y hueso, sujetos a férreos controles de todo tipo y mirados con lupa. Las leyes van donde quieren según quiénes, porque a lo mejor según quiénes tienen un amigo togado o a lo peor en la política, para librarles de todos los males terrenales, amén de unos buenos abogados. La Pantoja no solo ha defraudado al fisco, está en la cárcel por algo más que una mera sospecha de blanqueo de dinero y no sé cuántas cosas más. Lo suyo es que pague, como pagan todos aquellos que son pillados, con el tiempo al que les aboque la sentencia. Y sin posibilidad de reducción alguna salvo que devuelvan parte del dinero blanqueado o robado impunemente.

No hay derecho a que presos y presas con delitos inferiores tengan que purgar su pena hasta el final y en caso de ponerse enfermos, de la enfermería de la prisión no pasan. Sin embargo, hay que ver esta señora, tiene eso que algunos han dado en llamar "enfermedad cómplice" y la está sufriendo en un buen centro hospitalario. Porque si tan malita está, ¿cómo es posible que fume como un carretero y apenas se cuide como corresponde a la enfermedad que dicen que padece? Porque esos cuidados se pueden llevar a cabo igual en Cantora que en Alcalá de Guadaíra. Desde el 4 de agosto está ingresada en el hospital privado Infanta Luisa. Y ahora el juez le ha concedido otros siete días más. Qué bien le ha venido el informe favorable del médico forense. No seré yo quien ponga en duda su actuación. Pero en la calle se dice, rumorea y comenta de todo un poco.

Sea verdad o sea una enfermedad imaginaria, yo no pongo en duda la dolencia de la cantante y su sufrimiento, no hay derecho a que, dependiendo del nombre, para unas presas haya tantos miramientos y para otras se mira hacia otro lado.

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