Catástrofe bíblica

El PP de Rajoy se está situando en posiciones de derecha pura y dura

22.08.2015 | 00:00
Catástrofe bíblica

Me empieza a dar pena el Gobierno, la verdad. O sea, todos sus integrantes, del primero al último. Están "acongojados", se les ve nerviosos, tensos, huidizos. Y como suele pasar cuando uno anda descentrado, no paran de hacer y decir majaderías. Lo que no entiendo es por qué están así. Todos los medios y las encuestas aseguran que el PP volverá a ganar las Generales. Vale, no con tanta mayoría como ahora, pero sin grandes problemas si sigue funcionando ese bonito invento de Ciudadanos para completar lo que les falte. Las encuestas les pintan tan bien, que a Podemos no le dan más que bajada tras bajada. Lo cual, a mí, siempre optimista, me hizo pensar:

-¡Caramba! Vamos a tener un tiempo de tranquilidad, si dejan de vernos como la gran amenaza de sus tinglados.

Pues no. Por mal que nos pongan las encuestas, por bien que los pongan a ellos, siguen atacados y atacando. ¿Tendrán, oye, otras encuestas de las que se fían más y en las que siguen viendo peligrar cuanto son y representan? No es descartable. Tienen dinero a espuertas? y ya todo el mundo sabe por qué. Nosotros, como carecemos de medios, sí que no las tenemos. Y nos toca fiarnos de las que pagan los medios de comunicación o el propio Gobierno. Bueno, no les quiero engañar: nos fiamos lo justo. El pálpito de la calle, lo que vemos y oímos, las miradas que nos lanzan, los apoyos que recibimos, constituyen nuestra encuesta diaria particular, nada científica por supuesto, pero en sitios pequeños como este bastante significativa si uno se sabe mover por todos los ambientes.

A lo que voy: diríase que sus encuestas internas coinciden con lo que otros palpamos ahí fuera. Y están que se salen por el extremo derecho. Ya han visto a Rajoy, más faltón que nunca si habla de los adversarios, y de pronto saliendo a la calle, haciéndose fotos con niños o poniéndose casco de obrero (¡populista!). Ya habrán oído a los del Gobierno, desde el inefable Montoro de las cuentas malabares (por aquí te doy unos céntimos, por aquí te quito diez veces más y me das gracias o te arreo); hasta el impresentable Soria, ministro de la industria que no tenemos y de la luz que no podemos pagar. Incluso el de Exteriores, García Margallo, más de aparente temple centrista, se descolgaba esta semana con la "plaga de dimensiones bíblicas" que caería sobre el país si gobernaban el PSOE y Podemos. En una democracia normal, que pueda gobernar la oposición, ¿puede ser considerado una "plaga"? Seamos sinceros: solo desde posiciones de extrema derecha pura y dura. Y ahí se va situando, sin complejos, el PP de Rajoy. Con leyes como la "Mordaza" o lo del aborto o su deleznable política de inmigración. Con candidatos como el xénofobo líder catalán recién nombrado. O con esa sucesión de discursos zafios, en los que se busca demonizar a los adversarios, sin distinción. Por no hablar de una secesión catalán en puertas, para la que no hay mejor combustible que el discurso ultraderechista del "Una, Grande y Libre" que enarbola Rajoy, como única respuesta posible.

Ni Aznar, que ya es, se atrevió nunca a defender un discurso tan extremo. Es más, no dejó de proclamar aquel famoso "viaje al centro" del que se burlaban sus adversarios, porque nunca conseguía llegar. Claro, desde tales posiciones, o sea, las del Gobierno actual, se entiende de sobra que Podemos o incluso el PSOE sean vistos como peligrosísimos extremistas y hasta catástrofes bíblicas. Me parece injusto para el PSOE, la verdad, con lo bien que se han intentado portar siempre con los de arriba. En nuestro caso, sin embargo, tienen razón. Nuestra victoria sería catastrófica para los del PP, para sus intereses, para lo que representan; para sus privilegios, tren de vida y hábitos de corrupción. Somos tan revolucionarios que lo anunciamos sin parar: haremos que se cumpla la ley. Y con solo eso, sin decir nada más, ya les entra un tembleque que no es ni medio normal. Se nota que nos conocen y nos saben dispuestos a acabar con la verdadera catástrofe de dimensiones bíblicas que ahora mismo sufre esta provincia, Zamora, el país en general, con un Gobierno que rescata y engorda bancos con el dinero que quita a los parados, dependientes, enfermos, pensionistas, escolares, autónomos y asalariados.

Moraleja final: si tiembla tanto el PP, si se ha vuelto tan extremista, si sus muchos satélites no paran de amenazar a todo lo que se mueve, es que aquí abajo hay cada vez más razones para sonreír. Atentos.

(*) Secretario general de Podemos Zamora

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