Perder el tiempo con el transporte público

La odisea de un viaje entre Salamanca y León

20.08.2015 | 01:12
Perder el tiempo con el transporte público

Hace unos meses decidí hacer un pequeño viaje desde Salamanca a León. Como siempre he sido defensora del uso del transporte público e iba sola, pensé que la mejor opción sería emplear el autobús. Para mi gran sorpresa, descubrí que el único que hace este trayecto los festivos sale a las dos de la tarde. Este horario me obligaba a perder la mitad del día, y consideré que el tiempo que podía pasar en León sería muy escaso. Por este motivo decidí buscar una forma alternativa de realizar el mismo viaje en un horario más cómodo.

Siempre había oído que el transporte público y las vías de comunicación en España, sobre todo en Castilla y León, eran muy deficientes, pero yo con mi percepción distorsionada de niña de papá, nunca le había dado demasiada importancia a este hecho porque me llevaban en coche a todas partes. Ahora, tras remover cielo y tierra para encontrar un transporte, descubrí que tenían razón: no existía tren alguno desde Salamanca a León, pues había sido suprimido como treinta años atrás, ni había otra empresa de autobuses que realizase el mismo trayecto lo cual convierte a la empresa Vivas en un absoluto monopolio.

Tras dejar por imposible la opción del viaje directo, busqué otras formas de llegar a León desde Salamanca, aunque fuesen necesarios ciertos transbordos. Pues bien: ninguna posibilidad alternativa era demasiado buena: podía ir en tren pasando por Ávila, pero el viaje completo era de unas cinco horas, se podía pasar por Valladolid, pero tenía que bajarme en dos estaciones, y había además otras opciones que no quiero ni recordar.

Finalmente me decidí por el trayecto de Ávila. Reservé un asiento en el vagón cinco, pero resultó que el tren en cuestión (que llegó con treinta y cinco minutos de retraso) solo tenía tres vagones, por lo que la mitad de los pasajeros tuvieron que ir de pie. El segundo tren también se retrasó otra media hora, por lo que finalmente llegué a León tres cuartos de hora más tarde de lo previsto.

¿Cómo es posible que se tarden dos horas y media desde Madrid a Barcelona en AVE y se tarden cinco horas desde Salamanca a León, cuando hay solo 200 kilómetros?

Es increíble la falta de comunicación que existe en Castilla y León, esta comunidad en la que, como sigamos así, dentro de unos años solo vivirán cuatro viejos en capitales de provincia con tamaño de pueblo.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine