A Zamora... ¡ni agua!

Un bien básico y necesario para la vida sigue siendo escaso y no garantizado en esta provincia

12.08.2015 | 00:14
A Zamora... ¡ni agua!

No miento si digo que no me extraña que después de ocho años de presupuestos generales, autonómicos, provinciales y locales; de planes provinciales en la diputación, de fondos europeos, de inversiones varias. De inauguraciones, fotos y otros saraos institucionales. Después de ocho años de promesas en cada convocatoria electoral? Vuelvo a la diputación y el mayor problema al que hay que enfrentarse es: ¡el agua!, ¡la falta de agua!, ¡la contaminación del agua!

El agua de beber, un bien básico y necesario para la vida, sigue siendo un bien escaso y no garantizado en algunos pueblos de esta provincia.

¡Y luego nos preguntamos por qué se despuebla la zona rural de Zamora!

Claro que la nueva Diputación se constituye en plena canícula. Todo hay que decirlo. Que el año ha sido seco y el verano muy caluroso, también. Que en agosto hay más vecinos en Zamora que en el siglo pasado, y que encima vienen de fuera con la bárbara costumbre de ducharse diariamente. Que riegan con agua del grifo porque tomates como los de la huerta no se encuentran en ningún sitio, y son un atractivo turístico de primer orden, junto con la matanza que haya sobrevivido desde el crudo invierno. Que para que se entretengan los forasteros y sigan viniendo en verano también se han hecho piscinas que hay que llenar. Y miles de disculpas más.

Claro que no será por falta de ríos, incluido el viejo Duero y su cuenca. Ni de tierras anegadas por embalses al servicio de la luz lejana y no de la sed de nuestros pueblos ¡Si hasta en Sanabria, nuestra puerta a la España húmeda, falta agua! Algo no funciona bien en Zamora si hay agua más que de sobra pero hay pueblos con sed, abastecidos con cisternas o agua embotellada. Aquí no se reparte bien. Aquí hay que cambiar algo.

Claro que quizá la falta de agua no sea una casualidad, sino una opción estratégica de quienes nos gobiernan, que parecen haber optado por la despoblación de Zamora y otros territorios ¡Para qué gastar en agua que no se ha de beber! Déjala correr, deprisa, deprisa.

Porque decisión estratégica es que la Junta presuma en este diario de cifras de ahorro que han supuesto eliminar 4.129 puestos de trabajo en "entes" administrativos. A los que hay que añadir miles más de puestos eliminados en la sanidad pública, en la educación pública, en la dependencia de todos. Trabajadores que ya no van a necesitar agua de beber, a los que se les obliga a correr, deprisa, deprisa. Porque no importa el déficit de agua o de trabajo, sino el otro déficit, el macroeconómico. Que parece ir viento en popa.

Tampoco traen ni gota de agua fresca a Zamora los Presupuestos del Estado del año que viene. ¡Y eso que son los de la recuperación económica! Solo inversiones en la vía del AVE, que no deja ni el obligado tanto por ciento para la cultura, y que además es única como la actual vía ferroviaria. Como si fuera solo de una única dirección: solo para irse, deprisa, deprisa.

Y algunos solo levantan su voz para entrar en un pacto municipal para bajar los impuestos que ellos mismos subieron. Sin alzarla para pedir a la Junta que le dé a Zamora lo comprometido, lo que ellos pidieron por justicia para la capital: el parque de bomberos y un centro socio-cultural que tape el millonario agujero de la Laboral. Y sin protestar ante su gobierno porque Zamora se quede sin un euro del 1,5% Cultural que también pidieron para la ciudad.

O solo están preocupados porque el alcalde ha dicho que no piensa gastar más en la fuente de la Marina, que tiene filtraciones desde su origen por las que se escapa el agua clara, el agua limpia, el agua que también sirve para refrescar y para adornar la ciudad. Pero que nunca será una prioridad frente al agua de beber, tan escasa en una provincia que tiene agua de sobra, aunque aún tenga sed? de agua. Y de justicia.

Algo no se está haciendo bien cuando no hay agua para todos los pueblos de la Zamora que, durante un tiempo que es mejor olvidar, se vendió a los turistas como "líquida". ¡Qué sed, qué calor!

Algo no se hace bien, si hay agua de sobra y no llega a todos para beber. Para vivir.

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