Buena jera

Agosto ya no es lo que era

Antes había que buscar las noticias con lupa; ahora te atropella la actualidad

02.08.2015 | 00:20
Agosto ya no es lo que era

hace unos cuantos años, cuando yo empecé en estos menesteres, con agosto llegaba la sequía informativa. No había nada que rascar, así que tocaba activar la imaginación para sacar algo decente con que llenar el periódico. Eran épocas en las que no existían los gabinetes de prensa, ni las notas de las instituciones, ni los comunicados oficiales, ni casi las ruedas de prensa. Como los partidos políticos, los sindicatos de clase y toda entidad que no fuera afecta al Régimen eran ilegales, pues tampoco se podía tirar por ahí. De modo que a los "de prácticas" (lo que ahora se llaman becarios) nos tocaba lidiar un año sí y otro también con las piscinas, los helados, la venta (poca) de ventiladores y algún reportaje curioso que salía de ciento en viento.

A veces, uno llegaba a envidiar a los escoceses porque inevitablemente cada agosto salía a relucir el monstruo del lago Ness y ya tenían sonsonete para unos cuantos días. Claro que aquí también se le daba bolilla, y mucha, al animalito de marras. Como igualmente se hacía con los terneros de dos cabezas, los tractores que andaban a brincos, los gatos que cantaban zarzuela y otros fenómenos que los diarios destacaban convenientemente. Era un periodismo casi heroico que te obligaba a espabilar, incluidas bromas y novatadas, desde que entrabas por la puerta de la redacción y los veteranos te auscultaban con aquella mirada entre tierna, compasiva y jocosa que era todo un editorial: "Pobrecito, dónde se ha metido, no sabe lo que le espera".

Uno acabó odiando esos agostos de penurias, estrecheces y reportajes a la desesperada, sobre todo cuando, con el paso del tiempo, los becarios eran otros y a ti te tocaba buscarles tarea, corregirlos y ponerles cara de ogro. Por entonces, agosto ya había cambiado bastante y se agradecía, viniendo de donde se venía, que proliferaran las noticias, que hubiera declaraciones de políticos, autoridades, sindicalistas, presidentes de asociaciones, líderes campesinos?

Como casi nunca cogí vacaciones en agosto, me gustaba enfrentarme al reto profesional de lidiar con este mes raro en el que, mientras la mayoría disfruta de descanso, tú tienes que aguzar el ingenio para llenar páginas o minutos de radio o televisión con temas interesantes o que, al menos, no rechinen y se incluyan directamente en el saco de "las serpientes de verano". Aquellos agostos de desafíos diarios, de sacar leche de un botijo, fueron dando paso a otros en los que las diferencias habían menguado tanto que casi no existían. O sea, que agosto ya era como julio o septiembre o abril.

Este año se ha dado un paso más. Hemos entrado en agosto con anuncios de los presupuestos del Estado y de los de la Junta, con la convocatoria de las elecciones catalanas y todo lo que traen consigo, con la precampaña de los comicios generales, con las broncas por doquier de los nuevos ayuntamientos, con la polémica, una más, de la financiación de las comunidades autónomas, etc., etc. Y eso por citar solo algunos asuntos, porque julio se despidió, y le endilga a agosto, temas como los que aparecían en la prensa del pasado viernes. Verbigracia: "La Guardia Civil apunta a que Zaplana filtraba a la Púnica información privilegiada"; "La juez Alaya, a punto de perder la instrucción del caso de los ERE"; "Los jueces recusados de la Gürtel también juzgarán la contabilidad B del PP"; "La Audiencia de Palma reduce la fianza de la infanta Cristina a la sexta parte"; "Esperanza Aguirre se libra del banquillo gracias al nuevo Código Penal"; "El Consejo de Seguridad ocultó un informe contrario al cementerio nuclear de Villar de Cañas (Cuenca)". Uff, casi dan ganas de volver a aquellos agostos de animales prediluvianos escoceses, caras de Bélmez, ovnis a la puerta de casa y señores que tocaban "Siglo XX, cambalache" con un tenedor y dos cortezas de pino.

¿Se puede descansar y disfrutar del chamelo, el tute, las merendolas y el fresco con este panorama agostil? Hay quien dirá que sí ("yo desconecto y a tomar por donde se empiezan a hacer los cestos") y quien dirá que no ("la cosa está muy negra; a ver por donde tira"). Y no faltará tampoco el neutral, ese que se declara "apolítico, pero de derechas, como toda mi familia".

Opiniones al margen, lo que está claro es que agosto ya no es lo que era. Y con Internet y las redes sociales, menos. Hace años, en agosto, tardabas semanas en enterarte de cualquier novedad, si es que la había. Ahora te enteras antes de que se produzca. ¿Y todos tan contentos? No sé yo, me da a mí que tantos adelantos no garantizan, precisamente, la felicidad. El tiempo nos lo dirá de balde.

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