Muy breve

Arde La Raya

El bosque exige un mínimo de cuidados que no pueden prestarse desde los despachos

31.07.2015 | 08:54
Herminio Ramos

Sobre los ayuntamientos está cayendo una enorme carga de responsabilidad al disminuir su población de manera muy sensible y al quedar cada día más hectáreas a merced del tiempo y las circunstancias, no siempre muy favorables estas últimas.

El campo necesita cuidados, lo que implica una vigilancia firme y responsable que ya hace décadas conocimos con los célebres guardas que, con su carabina y su medio uniforme informaba al alcalde de las incidencias de todo tipo, descubiertas o detectadas a lo largo del día, no cabe duda que eran otros tiempos, pero no cabe duda que a cada tiempo que hay que responder según las exigencias. Trabazos, en La Raya, ha dado un auténtico grito de atención, dada su actividad, comenzando por los niveles culturales y siguiendo por su aplicación en todos los campos y materias que rodean, envuelven y constituyen ese mundo rural, lleno de inquietudes, de ricas variedades de paisajes, posibilidades y futuro. Pero todo ello exige unos mínimos de atenciones y cuidados a los que no se puede responder desde los despachos, sino desde la primera línea y esto no se ha hecho nunca, ni se está haciendo. Nada ocurriría si, en cada uno de los 248 ayuntamientos uno, dos o tres vigilantes cuidaran y vigilaran esas miles de hectáreas desde lo alto de torres que permitieran distinguir el inicio de un posible incendio. Así, quién sabe cuántas tragedias se evitarían. Otro aspecto es la exigencia del cuidado y limpieza de esos campos abandonados, bien sean terrenos comunales o de propiedad, pero esto afecta de otra manera a ese mundo en el que entran las grandes extensiones repobladas, sueño, futuro y peligro sobre el que pesan negras sombras.

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