Cuestión de actitud

Una de las cualidades más relevantes, ausentes en la educación reglada

30.07.2015 | 09:38
Rafael Monje

No lo duden, la actitud es una de las cualidades más relevantes a tener en cuenta en el buen desempeño de la tarea encomendada a cualquier profesional. La actitud (la buena, se sobreentiende) es la mejor forma de eliminar las barreras que desincentivan el crecimiento personal y profesional, hasta el punto de que, incluso, debería ser una de las condiciones evaluables para un ascenso laboral o el rasgo decisorio en las entrevistas del departamento de recursos humanos. Supone una seña de identidad que, a la postre, define no solo el carácter del profesional, sino sus verdaderas opciones de continuidad y el progreso en la propia empresa. Porque el carácter influye en el entorno laboral tanto o más que las directrices comunes de cada jornada. Y como casi todo en la vida, también se puede aprender a gestionarlo como herramienta proactiva en beneficio propio y colectivo.

Lamentablemente, las autoridades educativas no han reparado en que la formación de nuestros jóvenes debería incorporar asignaturas específicas en el control de la personalidad, con las que reforzar las posibilidades de inserción laboral. Aprendemos un sinfín de conceptos y de materias, pero no sabemos, por ejemplo, explicarlas ante el público, ni ordenar los mensajes fuerza del discurso ni, mucho menos, exponer correctamente nuestros argumentos en un debate. Es un déficit endémico que bien podría corregirse a poco que el marco educativo contemplara la actitud, la comunicación y la expresión oral y gestual como elementos imprescindibles de la formación del buen profesional, sea del sector que sea. Técnicas y comportamientos personales que también deberían estar al orden del día entre la clase dirigente, dado que muchos de los políticos carecen de esa formación y, menos aún, de la actitud necesaria para ejercer con responsabilidad social un cargo.

Se trata de normalizar lo que debería ser normal: la acción pública dirigida al ciudadano, sin eufemismos ni envoltorios que solo amplían la brecha entre los representantes y sus administrados.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine