26 de julio de 2015
26.07.2015
Día tras día

Una estructura moderada

Rosa Valdeón ha barrido para casa acordándose de los paisanos de la tierra

26.07.2015 | 00:31
Una estructura moderada

Al presidente Herrera, después de tantos años y los que están por venir en la Presidencia de la Junta de Castilla y León, se le conoce bien, por lo que no ha extrañado para nada que a la hora de formar su equipo de Gobierno regional se haya olvidado de la austeridad tantas veces prometida y requerida y haya nombrado, de una tacada, ochenta nuevos altos cargos, entre ellos cinco viceconsejeros, uno más, además de directores generales, directores, secretarios generales, jefes de gabinete, delegados y otros. Luego, vendrá el capítulo de asesores y más personal de libre designación, en el que todo cabe. Un pastón. O sea, austeridad, sí, pero para los demás, que no para ellos, los que viven de la política que, por otra parte, son siempre o casi siempre los mismos, gente del PP pasando de un puesto a otro.

Los nombramientos fueron dados a conocer por la ahora portavoz de la Junta y vicepresidenta, la exalcaldesa de Zamora, Rosa Valdeón, de quien seguiremos acordándonos hasta que el nuevo alcalde, Paco Guarido, tape todos los baches que dejó. Para la zamorana, que barrió para casa, acordándose de los paisanos de la tierra, se ha formado una estructura moderada, similar a la que había antes. Pues menos mal, aunque habría que precisar lo de la moderación. Podían haber sido el doble, pero igualmente podían haber sido la mitad. De todos modos, conocidos son los tics megalómanos de la Junta, con sus fallidas cúpulas del Duero como muestra principal. Porque en la calle, al pie de la calle, aunque otra cosa crea Valdeón, toda esa cantidad de personal que cobra del dinero público, y mucho dinero, le parece un derroche total, injusto e indignante. Como ya avisó Aznar en su día, el estado de las autonomías, cada vez más y más endeudadas, es inviable desde el punto de vista económico. Y pensar que antiguamente, en cada provincia había un gobernador y unos delegados ministeriales que trabajaban con los funcionarios de las instituciones, y con eso bastaba. Esa sí que era una estructura moderada.

Porque, para más inri, y mientras se reparten cargos y prebendas en Valladolid, la capital de la región, en el resto de las provincias la Junta no solo araña cuanto puede sino que ha frenado importantes proyectos de desarrollo posible. Sin contar y sin importarles la notoria merma de la calidad de vida producida por sus egoístas medidas, ni el tremendo bajón sufrido por el estado del bienestar. Cierto que la mayoría absoluta tradicional en Castilla y León, el granero de la derecha, se le ha evaporado al PP, que sigue gobernando gracias a Ciudadanos, pero se nota que no ha sido posible el cambio y que todo, pues, va a continuar igual. En Zamora, el alcalde ha pedido a Herrera el apoyo financiero de la Junta para habilitar el paralizado centro de congresos y convertirlo en un centro social, algo que prometió en un mitin de su partido durante la pasada campaña electoral. Pero no es solo la deuda histórica, que nunca se pagará, sino otros muchos problemas, sobre todo en los núcleos rurales, respecto a los cuales se mira siempre para otro lado, ya sea respecto a la falta de agua o de transporte público. Y tantas otras carencias y precariedades. No hay dinero, es la explicación de la Junta y de su moderada estructura de ochenta altos cargos.

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