La letra pequeña

La informática ha creado más papeleo, más dependencia

24.07.2015 | 00:11

Todo el mundo padece en algún momento el sobresalto de la "letra pequeña" en los contratos de adhesión, los que vienen impresos: bancarios, seguros, adquisición de aparatos diversos. Son cláusulas retorcidas con terminachos técnicos que el buen vecino no acaba de entender. Pero, cuando llega una protesta o reclamación, la parte contratante (mucho más poderosa) tira en seguida de la letra pequeña y se acabó lo que se daba. Reclamaciones al maestro armero.

Un gran avance en las prácticas del consumo ha sido que los productos envasados (alimentos, bebidas, medicinas, cosméticos, etc.) deben llevar especificados los ingredientes o elementos que lo componen. En efecto, suelen hacerlo, pero muchas veces a regañadientes. La prueba es que para ello emplean el tipo de letra más pequeño que pueden. El hecho es que no hay manera de leerla con utilidad; que es de lo que se trata. ¿No hay aquí un abuso? Prescindo de otros engaños. Por ejemplo, una lata de foie gras no contiene hígado de oca (foie) sino de cerdo. Es una minúscula estafa.

En las mesas de trabajo, junto al ordenador y otros cachivaches, se suele ver ahora una lupa. Seguramente es que, a partir de cierta edad, empieza a flojear la vista, entre otros sentidos. No es un adorno, la lupa se hace necesaria. Son muchos los textos con letra diminuta. No creo que sea para ahorrar papel.

Una variante de la letra pequeña es el "manual de instrucciones". No hay Dios que lo entienda, a pesar de que venga redactado en varios idiomas. No se comprende bien la lógica de tal babélica confusión. Aunque bien puede ser que, al adquirir el artefacto, nos vemos obligados a firmar un contrato (con letra pequeña) que nos da derecho a consultar con un experto. Menos mal que existe ese servicio. Pero el hecho sorprendente es que la informática ha creado más papeleo, más dependencia. Un ordenador es cosa muerta si no contamos cerca con algún técnico que mire las tripas, ahora en forma de mensajes ininteligibles para el profano.

El principio general es que todo se complica, en contra de lo que habíamos creído sobre el progreso técnico. Mucho hablar de los derechos del consumidor, pero sigue funcionando la divisa del Derecho Romano: cáveat emptor, es decir, "el que compra, ándese con cuidado". Habría que modernizarlo un poco. Los derechos humanos también deben descender con más devoción a la defensa de los actos nimios, como adquirir objetos o servicios cotidianos. Por favor, no más letra pequeña. Los contratos de adhesión deben revisarse para personalizar más los acuerdos. En la época de la imprenta esa exigencia podía ser difícil, pero se facilita mucho en la era informática.

Qué decir hoy día de la usura que a pesar de resultar injusta, despiadada y en muchas ocasiones causantes de suicidios, se permite y tolera. Los notarios deberían tener mucha más observancia en que no se dieran casos (que son la mayoría) en el que se hace firmar una cantidad muy superior a la que se recibe e intereses leoninos.

La usura fue despenalizada en 1995 por el entonces ministro de Justicia Juan Alberto Belloch (PSOE). La Ley de Represión de la Usura es de 1908 conocida popularmente "ley Azcárate". La crisis económica ha disparado los préstamos con intereses leoninos que imponen al necesitado de ella los usureros, en muchas ocasiones con intereses del 30% por demoras y haciendo firmar que reciben más del doble de la cantidad recibida. "La Ley no regula un tipo de interés a partir del cual se pueda hablar de usura a un préstamo", muchos juristas consideran que a partir de 2,5 veces superior al interés legal del dinero. Se dan casos que préstamos de 4.000 euros el prestamista usurero se quedó con una vivienda valorada en 150.000 euros.

Cualquier contrato de préstamo en que se estipule un interés doblemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado o en condiciones tales que resulte leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales. Será igualmente nulo el contrato en que se suponga recibida mayor cantidad que la verdaderamente entregada, cualquiera que sea su cantidad. Será también nula la renuncia obligada del fuero propio, dentro de la población, hecha por el deudor en esta clase de contratos. Si podemos decir que la Ley de Usura es injusta y despiadada, debería ser abolida automáticamente y cualquier usureo automáticamente su entrada en la cárcel, por el grave daño que causa, dándose con frecuencia casos de suicidios.

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