Día tras día

El caos catalanista

Suceda lo que suceda el 27-S tendrá traducción en las generales

14.07.2015 | 08:55
Juan Jesús Rodero

Por si tenía poco el pobre Rajoy con lo que tiene encima, aún le queda la asignatura pendiente de la pretendida independencia de Cataluña, una asignatura que, como los malos estudiantes, habrá de resolver, o no, en septiembre. El día 27 para ser exactos, cuando los habitantes de aquella región acudan a las urnas para unas elecciones autonómicas que los secesionistas califican de plebiscitarias y asamblearias y como el primer paso para una declaración unilateral de independencia. Porque lo que suceda en Cataluña va a tener su influencia también en las generales a celebrar en noviembre o diciembre.

Pero nadie sabe lo que va a suceder, aunque se barrunte, y eso que las encuestas en aquella comunidad -que también tiene su Centro de Investigaciones Sociológicas, faltaría más- e incluso los sondeos internos que manejan los partidos registran un cambio de tendencia muy acusado desde el año anterior, tanto que hoy parecen ser bastantes más los contrarios a la secesión y a favor de dejar las cosas como están, que Cataluña siempre seguirá siendo España y eso no tiene vuelta de hoja. Ya saben lo que daría de sí y de no una hipotética independencia que les sacaría de Europa y del euro y que dejaría a los catalanes dentro de su propio corralito, haciendo colas sin esperanzas.

La sensación que desde fuera ofrece todo ello, e incluso desde dentro, es la de que los catalanes están viviendo en el caos, en el puro esperpento, en una innecesaria zozobra motivada por los intereses ideológicos de unos cuantos, al frente de los cuales aún sigue Artur Mas, el presidente de la Generalitat, en su errático camino hacia la nada. Ni siquiera parece que, a la postre, vaya a figurar su nombre en la lista de la candidatura única soberanista que se está pretendiendo formar, pues la Asamblea Nacional Catalana, apoyado por otros partidos y grupos independentistas, ha lanzado el órdago de que en esa lista no aparezca para nada ningún político profesional, con lo que Ezquerra Republicana se ha mostrado de acuerdo, pero sin que Convergencia, el partido de Mas, se haya posicionado todavía de forma inequívoca, aunque parece que lo hará, pues no le va a quedar otra salida.

Claro que, eso sí, si la candidatura unitaria y sin políticos gana las elecciones, estos, los que viven de la política, podrán ocupar cargos, que al fin y al cabo es lo que les interesa, especialmente a Mas, el mesías en horas bajas que está viendo cómo le rompen todos los puentes y se queman todas sus naves y no por voluntad propia, subido en la cresta de una ola de la que sabe que, fatalmente, ya no puede bajar y le arrastra a un incierto destino. Ha roto CiU y se ha quedado sin la sensatez y experiencia de Duran i Lleida que con Unión, su partido, será la única baza nacionalista en las elecciones generales, para bien del PP si llega el caso, aunque sea una formación huérfana y de escasa fuerza.

Quedan las fuerzas constitucionalistas, que desde algunos lados se han pretendido unificar para acudir juntos con el no a la secesión, pero que cada una irá por su lado, tanto PP como PSOE y Ciudadanos, todos los cuales puede que en esta ocasión tengan más votos dado lo delicado de la situación.

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